¡No se la pierdan!

¡No se la pierdan!

Diciembre 30, 2018 - 06:30 a.m. Por: Patricia Lara

Todos tendríamos que ver la película Roma del director mexicano Alfonso Cuarón, estrenada hace poco, no sólo por ser una obra maestra del cine y por ser considerada la mejor película del año por la mayoría de los críticos, sino porque constituye un alarido contra ese machismo arrollador y estúpido que padecemos, de una u otra forma la mayoría de las mujeres, sin distingos de clases, en todas las sociedades patriarcales como las de México y Colombia donde se reportan anualmente más de cien mil casos graves de violencia contra las mujeres y las niñas, pero donde debido al pánico que nos da denunciar a los agresores (generalmente nuestras parejas), se calcula que las mujeres violadas o atacadas violentamente asciendan a trescientos mil. ¡Y ni qué hablar de las maltratadas psicológicamente!

No obstante que los comentarios hechos sobre Roma tanto por Cuarón, director, guionista y productor de la película, como por los múltiples críticos que han hablado sobre ella, han destacado que la cinta es un retrato realista y descarnado de las diferencias de clases y de las jerarquías de castas en la sociedad mexicana de los años 70, a mi juicio lo que Roma logra es que el espectador aborrezca ese machismo que tanto daño hace y tanta violencia desencadena en nuestras países.

La obra, autobiográfica, cuenta la historia de Cleo, quien trabaja como empleada de una familia de clase media alta que vive en la Colonia Roma de ciudad de México, la misma donde creció Cuarón, y quien día a día padece la evidente discriminación de la que es víctima por parte de los dueños de casa pero la cual, al estar disfrazada de cariño, se le vuelve casi imperceptible.

Sin embargo, en realidad la película refleja la vida de Liboria Rodrígez, Libo, la empleada doméstica indígena que crio al director desde que tenía nueve meses de vida y quien, según dice él, es uno de los seres que más ha amado en su vida.

Para escribirla, Cuarón entrevistó minuciosamente a Libo y recorrió con ella los lugares de su infancia. Pero la película retrata, además, a la madre de Cuarón, abandonada afectiva y económicamente por su marido cuando sus cuatro hijos eran niños, por lo cual se vio abocada a trabajar en lo que pudo para criar a sus pequeños. Y a tiempo que Roma refleja el abandono sufrido por la madre, hace que nos conmovamos hasta las lágrimas por el padecido por Cleo, quien queda embarazada de un imbécil que desnudo, en una escena magistral, ostenta su virilidad al desplegar durante segundos eternos sus habilidades en las artes marciales frente de la mirada atónita de Cleo, quien va a tener con él su primera relación y después será abandonada sin que inicialmente se dé cuenta de ello, cuando estando en el cine Cleo le cuenta que espera un hijo suyo.

La película tiene, además, como telón de fondo la violencia desatada por la masacre de Corpus Christi (ocurrida el 10 de junio de 1971) y el auge de grupos paramilitares mexicanos.

Es mucho lo que podría decirse de este largometraje de Cuarón quien en 2014 ganó el Oscar como mejor director. Y ya empezó a arrasar con los premios con Roma, su más reciente cinta, que obtuvo el León de Oro como mejor película del Festival de Venecia y está entre las favoritas de los Premios Oscar que se entregarán en el mes de febrero, donde competirá con nuestra obra maestra, la colombiana Pájaros de Verano.
Por eso, no se la pierdan…

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¡Feliz año, queridos lectores! Volveremos a encontrarnos el 30 de enero.

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