El año crucial

El año crucial

Enero 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

El 2015 será el año que trace el rumbo de la Colombia del Siglo XXI: en él se definirá si el nuestro será un país en el que cese la violencia política, se expanda la democracia, se modernice el campo, se mejore su infraestructura y se dé un salto hacia el desarrollo o si, por el contrario, será un país de violencia eterna, en el que la guerra, con sus secuelas de sufrimiento y de gasto exorbitante, se atraviese como mula muerta en la mitad del camino del progreso. Sí, el 2015 será un año crucial y, por lo tanto, difícil, pues para llegar a la paz deben superarse complicados escollos. Y para lograrlo, se requiere del concurso de la mayoría, y de que se logre convencer a la opinión de las bondades de ese camino.El primer gran obstáculo será el de la discusión de los temas de justicia en la mesa de La Habana: ¿pagarán cárcel los miembros de las Farc? ¿Se perdonarán sólo algunos de los delitos? ¿Cuáles? ¿Es posible creer que hombres que han combatido toda su vida por una causa, que han tenido poder y rango, que no han sido derrotados aún, se entreguen para pasar una o dos décadas en la cárcel?Con el fin de hacer más fácil esa discusión valdría la pena mirar hacia atrás: nuestra historia de violencia ha sido larga: veamos no más lo que ocurrió en la época de Alberto Lleras, cuando después de una violencia que dejó 300.000 muertos, en la que se cometieron las peores crueldades, se decretó una amnistía general en la que se perdonaron hasta los cortes de franela que se hicieron famosos en esa época atroz en la que nuestros campos se llenaron de cadáveres de colombianos asesinados por el odio entre hermanos, instigado desde la ciudad por los jefes de los partidos tradicionales. Y, después, en la década de los 90’s, se consolidó la paz con el M-19 luego de que a sus militantes se le perdonaron sus delitos. Y, en algún momento en el que quiso revivirse el tema del Palacio de Justicia y castigarse a los pocos miembros de la cúpula del M-19 que quedaban vivos, fue justamente el entonces senador Álvaro Uribe el que presentó en el Congreso una propuesta para que el perdón fuera total.Pero entonces todo era más fácil porque la ley diferenciaba el delito común del delito político. Sin embargo a fines de los 90’s la Corte tumbó el concepto de delito político y lo enredó todo. Por eso, para poder avanzar ahora, es indispensable que los juristas se inventen una fórmula que reviva el delito político, el cual se distingue del común por el móvil que lo inspira: mientras que el autor de un delito común busca obtener con él un beneficio personal, el de un delito político persigue, al cometerlo, conseguir un bien colectivo.El segundo gran obstáculo será el superar los escollos de la nueva legislación penal internacional: hay que abrigar la esperanza, como lo ha dicho el presidente Santos, de que la comunidad mundial no entorpezca la posibilidad de que rijan esos acuerdos de paz que, luego de tanto esfuerzo y de tantos muertos, se habrán firmado en Colombia.Y el tercer escollo será el de la refrendación popular de los acuerdos: para superarlo, las Farc deben hacer una profunda reflexión, arrepentirse de corazón por las víctimas dejadas por ellas, llenarse de humildad, pedir perdón, repararlas como puedan, convencer al país de que sus propósitos son sinceros y enamorarlo del sueño de paz.Si todos los anteriores obstáculos se superan en el 2015, Colombia será un país imparable y un ejemplo para el mundo…

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