Camino del acuerdo

Camino del acuerdo

Junio 02, 2019 - 06:30 a.m. Por: Patricia Lara

Tras la tempestad comienza la calma. Pero lo más triste es que la tempestad hubiera podido evitarse, y el presidente Duque hubiera podido ahorrarse el garrotazo que sufrió en el Congreso y en la Corte Constitucional, a raíz de su empeño en sacar adelante el embeleco uribista de objetar la Ley Estatutaria de la Justicia Especial para la Paz (JEP). Pero, como actuaron impulsados por la mala fe, la solución no llegó y, en lugar de venir la calma, la tempestad estalló.

Me explico: el argumento principal de Duque para sustentar sus objeciones a la JEP fue el de que, si la ley quedaba como estaba, se les abriría la puerta de la garantía de no extradición a terceros que acudieran a la JEP con la disculpa de brindar verdad pero que, en realidad, fueran narcotraficantes. Ese argumento lo apoyaban el exfiscal general Néstor Humberto Martínez, la Embajada Norteamericana y el senador Uribe.

Entonces, en medio del álgido debate que sobre las objeciones de la ley hubo en el Senado, al senador liberal Luis Fernando Velasco inspirado en una idea del columnista Héctor Riveros, se le ocurrió proponer, como fórmula de arreglo para calmar el temor a que se afectara la extradición, esgrimido por los uribistas, el exfiscal y el embajador gringo, que se aprobara una ley aclaratoria que dijera algo tan sencillo como esto: “Interprétese (…) que la expresión “otras personas” contenida en el artículo 153” de la ley estatutaria de la JEP “se refiere a personas naturales sometidas a la Jurisdicción Especial de Paz, es decir, terceros, particulares o agentes del Estado, y miembros de la Fuerza Pública por conductas cometidas con anterioridad al 1 de diciembre de 2016, por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta con el conflicto armado. Dicha garantía de no extradición se concede a quienes estén ofreciendo verdad plena en el componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición y solo en tanto resulte necesario para garantizar el derecho de las víctimas y de la sociedad de la verdad”.

Pues bien, con esa propuesta, en ese momento, estuvieron de acuerdo casi todos: los partidos Liberal, Cambio Radical, de la U, Verde, Polo Democrático, Decentes, Colombia Humana, Farc, algunos conservadores y, según mis buenas fuentes, el exfiscal Martínez, el Embajador de EE.UU., e incluso, el presidente Duque. Pero Uribe y su Centro Democrático, a pesar de que para sus adentros aprobaban la propuesta, se opusieron porque, para ellos, el cuento del peligro en que se ponía la extradición era una disculpa ya que, lo que de verdad querían y lo que quieren, es tirarse la JEP.

Sin embargo, como no pudieron hacerlo, porque los senadores de Cambio Radical y del partido de la U con los que Uribe creía contar no votaron a favor de las objeciones, y como no funcionaron las presiones que ejercieron sobre los magistrados de la Corte Constitucional para que avalaran la posición del Presidente, ahora sí parece que se abre la posibildiad de que se apruebe esa ley interpretativa que dejaría contentos a todos menos a uno: Uribe, a quien me cuentan que Duque espera sacarle el sí.

Pero si Uribe insiste en el no, lo cual sería absurdo porque estaría perjudicando la extradición, ¿Duque no podría liberarse de su ‘presidente eterno’ y ordenarle a su partido apoyar la ley? ¡Así se produciría el milagro del gran acuerdo! Aún cuando, como el uribismo es minoría, tampoco se necesitarían sus votos para aprobar la ley…
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