Yuliana, la Niña-Niña

Yuliana, la Niña-Niña

Abril 22, 2018 - 11:45 p.m. Por: Paola Guevara

Con ocasión de la Feria del Libro de Bogotá, que se desarrolla por estos días, recomiendo leer a la escritora colombiana Laura Restrepo, quien presenta la novela ‘Los Divinos’, inspirada en el caso de Yuliana Samboní, la menor de edad que -todos recuerdan- fue depredada sexualmente y asesinada a sangre fría por un hombre proveniente de un entorno económico y sociocultural privilegiado.

Laura Restrepo eligió los amplios recursos de la ficción para explorar los muchos espacios vacíos presentes en este caso que conmocionó al país entero, y para intentar penetrar en la psiquis de un depredador al que la autora bautiza como ‘El Muñeco’, nombre inquietante porque sugiere deshumanización, la ausencia de sangre que circule, de alma que inflame, de conciencia que advierta. Un muñeco: una sexualidad aniñada y vacía, plástica, que cosifica, juega y desecha.

El personaje que vendría a representar a Yuliana, en la novela se llama ‘Niña-Niña’. Esa reiteración es diciente: la Niña-Niña, como para remarcar su condición de vulnerabilidad extrema, por ser mujer, indígena, niña y pobre; por vivir en un barrio marginal al que un depredador poderoso sale “a cazar” algo que no considera humano.

Llama la atención el narrador que la autora eligió para la novela. No es la niña, ni su madre, ni una investigadora, ni una narradora onmisciente quien narra. El narrador es un hombre. De la ficción, por supuesto, miembro del grupo de decadentes amigos de ‘El Muñeco’.

Restrepo construye en esta novela un sofisticado aparato narrativo que sirve para muchas cosas: por un lado se acerca al monstruo pero no lo mira de frente (¿quién querría mirar al violador a los ojos?), sino que lo revela a través del testimonio de otros. Al tiempo, el uso de un narrador masculino parece apelar y vincular a todos los hombres para que se unan al rechazo frontal contra toda violencia de género.

Por otra parte, la novela crea una espiral que permite ir muy abajo al encuentro con las zonas más oscuras del victimario, o ascender a un plano panorámico para encontrar la conexión de un crimen particular con la sociedad en general. De nuevo el espejo, pero esta vez para vernos a nosotros mismos como parte de la disfuncionalidad que hace metástasis en un caso como el de Yuliana, como el de la ‘Niña-Niña’.

Libre de moralejas, y sin hurgar de sobra en hechos de por sí desgarradores, Restrepo ha construido una novela poderosa y actual contra el horror del feminicidio. Cuánto esperaríamos que, en Colombia, fuera solo ficción.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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