Larga vida para ‘Oiga, Mire, Lea’

Larga vida para ‘Oiga, Mire, Lea’

Septiembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Paola Guevara

A lo largo de toda la semana el Festival Internacional de Literatura ‘Oiga, Mire, Lea’, acercó a los lectores de Cali y el Valle con escritores nacionales e internacionales de la talla de Leonardo Padura, Wendy Guerra, Mario Mendoza, Santiago Gamboa, o los brillantes caleños Melba Escobar y Antonio García, entre muchos otros. Este fin de semana tuve el honor de cerrar este encuentro literario junto a Patricia Lara, en la Biblioteca Departamental, donde fuimos invitadas a hablar sobre nuestras respectivas novelas en torno a la figura del padre.Y después de ver la forma masiva en que los lectores respaldaron un evento como este, nos preguntamos: ¿Qué mueve a gente de todas las edades y perfiles a abandonar la comodidad de sus casas para acudir a una charla con seres que quizá aprecian más la fantasía que la realidad? Y la pregunta es legítima porque la literatura no tiene ninguna “utilidad” en el sentido pragmático, funcional y técnico de esa palabra. Y, sin embargo, cómo nos configura, atraviesa y amplifica el sentido del mundo. Recordé entonces lo que me enseñó mi hijo de 9 años. La otra noche él y yo leíamos juntos ‘El señor de los anillos’. Vamos por la primera parte de la trilogía y, en un punto del relato, Tolkien introduce a ese personaje despreciable y moralmente deforme que es Gollum.Mi hijo escuchaba atento el relato sobre ese misterioso ser que vive en cavernas oscuras, alejado de todos; asesino, ladrón, engañoso, avaro, con la conciencia fragmentada en una especie de estado esquizoide que lo obliga a enfrentarse contra sí mismo. Cuando terminé de leer el capítulo y levanté la mirada, vi que el niño estaba llorando. Le pregunté qué ocurría, y dijo que lloraba por Gollum. “¿Por Gollum? ¿Por qué lloras por ese malvado que quiere matar a Frodo y robar el anillo?”, pregunté intrigada. Y respondió el pequeño: “Lloro porque Gollum no siempre fue malo. Lloro porque un día él también fue niño, un día tuvo familia, un día fue bueno”. No me quedó más opción que llorar también, llorar de compasión por Gollum el despreciable asesino, porque un día somos héroes capaces de enfrentar a los poderes oscuros, y al otro somos villanos; porque toda la potencia del bien y del mal sostienen una lucha permanente en nosotros. Para eso sirve, entre otras cosas, la literatura, para reconocer las sombras del héroe y compadecer al Gollum agazapado en nuestra caverna interior. Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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