La generación Greta

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La generación Greta

Septiembre 22, 2019 - 11:45 p.m. Por: Paola Guevara

“Necesitamos una nueva forma de pensar. El sistema político que ustedes han creado se basa en la competencia. Engañan cuando pueden porque lo único que importa es ganar. Obtener poder. Eso tiene que terminar. Debemos dejar de competir unos contra otros. Tenemos que empezar a cooperar y compartir de forma justa los recursos que quedan en este planeta. Tenemos que empezar a vivir dentro de los límites de la Tierra, centrarnos en la equidad y retroceder unos cuantos pasos por el bien de todas las especies vivas. Tenemos que proteger la biosfera. El aire. Los océanos. Los bosques. La tierra”.

Quien habla es Greta Thunberg, la niña sueca de 16 años que es hoy la cara visible de la lucha contra el calentamiento global, y quien esta semana fue secundada por jóvenes y niños de todos los rincones del mundo, en una protesta pacífica para exigir a los líderes mundiales, políticos y económicos, una nueva conciencia ambiental.

Greta fue diagnosticada con Síndrome de Asperger y mutismo selectivo. Solo habla cuando lo cree necesario, como cuando se expresa sin titubear ante el Congreso de los Estados Unidos en defensa del control de emisiones contaminantes. Y en la ONU, el Consejo Económico y Social de la Unión Europea o el Parlamento Sueco.

Para los Asperger, explica Greta, todo es blanco y negro. No se les da bien mentir, ni les interesa mucho encajar en el juego social que a los demás encandila. “Creo que en muchos sentidos, los autistas somos los normales y el resto de gente es bastante extraña”, dice, al tiempo que señala la ignorancia de quienes consideran el autismo como una “enfermedad”. Y no lo es.

Esta semana, en la que Greta ha hecho rabiar a muchos poderes intocables por cuenta del enorme movimiento global que ha desatado, la acusaron de escudarse tras su diagnóstico de Asperger y señalaron la ‘irrealidad’ e ‘ingenuidad’ de sus planteamientos, a lo que respondió que el “Asperger es un súper poder”, porque ser distinto -en tiempos donde todos avanzan ciegamente y en masa hacia la destrucción del planeta- es buena noticia.

Greta me resulta fascinante, tanto como me lo resulta mi hijo Tomás, diagnosticado con Asperger y quien a diario me enseña lo que es el talante y la necesidad de romper estructuras mentales asfixiantes que nos han vendido como la verdad revelada. Tanto como debe resultarle a Alfonso Cuarón su hijo Olmo, quien comparte igual diagnóstico.

La generación Greta ha venido para llamar a la inclusión. Para forzar a las escuelas del Siglo XX con métodos del Siglo XVIII a cambiar. Vienen a cuestionar lo que sabíamos sobre el talento, a resquebrajar dogmas y a recordarnos que educarse para seguir replicando la híperproductividad y el híperconsumismo no tiene ningún sentido, en especial si gastamos los recursos de tres planetas al ritmo actual. Bienvenidos ellos, los distintos, porque heredarán la Tierra a menos que nosotros la quememos primero.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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