La foto de la campaña

La foto de la campaña

Abril 20, 2018 - 12:00 a.m. Por: Ossiel Villada
Candidatos presidenciales tras la cancelación del debate presidencial en Manizales

Humberto De la Calle, Iván Duque, Germán Vargas Lleras y Gustavo Petro en un pequeño camerino tras cancelarse el Debate del Eje Cafetero.

Foto tomada de Facebook: @DeLaCalleHum

No me canso de verla. Es una fotografía que seguramente terminará en los libros de historia. No solo porque refleja un sorpresivo presente, sino también porque evidencia la posibilidad de un sombrío futuro.

Aparecen en ella Iván Duque, Gustavo Petro, Germán Vargas Lleras y Humberto de la Calle, rodeados de algunos miembros de sus equipos.
Están todos en un pequeño camerino del lugar en el que iba a realizarse el pasado miércoles un debate presidencial en la ciudad de Manizales. Como todos saben, ese debate se canceló debido a graves alteraciones del orden público.

Pero quedó la fotografía de lo que no pudo ser. Esos cuatro líderes aparecen allí, como un pequeño grupo de refugiados, protegiéndose de un país que afuera arde en las llamas de la polarización política.

Vargas Lleras recibió insultos y agresiones antes de entrar a ese lugar. Duque quedó atrapado en medio de una turba amenazante. Petro terminó crucificado por la ineficiencia de las autoridades de Manizales para preparar el debate.

La dichosa foto terminó convertida en ‘memes’ ingeniosos que circularon por las redes sociales, y hoy ya no es más que otra anécdota de la campaña. Pero yo creo que vale la pena volver a mirarla muchas veces. Porque lo que se ve, y también lo que no se ve en esa foto, debería ponernos a pensar sobre lo que está en juego en estas elecciones.

Lo que no se ve, pero está allí como nubarrón gigante, es una sociedad cada vez más intolerante que no tiene problema alguno en pasar de las palabras a las trompadas.

Coincido plenamente con quienes creen que la polarización, por sí misma, no es mala. Una de las características de las sociedades modernas es esa: la confrontación de ideas, de formas de ver y entender el mundo radicalmente opuestas.

Pero eso no es lo que está pasando aquí. En este país, en el que la ignorancia abunda tanto como la desinformación, el instinto amenaza con derrotar al intelecto.

Por eso pasan cosas como las del miércoles. Si algo necesitamos hoy en Colombia son ideas. Pero en Manizales el escenario para la sana y necesaria discusión de las ideas sucumbió ante el escenario de la violencia y la intolerancia.

Algunos protagonistas de la famosa foto, con sus mecenas y sus seguidores, son co-responsables de esa situación y no pueden negarlo.

Pero deberían tener claro de una vez por todas, y nosotros también, que este país no se va a acabar el día que elijamos al próximo Presidente, sea quien sea el que resulte ganador. Y tampoco lo vamos a refundar el 7 de agosto, cuando se posesione.

Para todos la vida seguirá igual, al menos por un buen tiempo. Nuestros problemas comunes seguirán allí. Usted y yo, así hoy estemos en orillas distintas de la política, seguiremos necesitándonos de una u otra manera. Más aún si somos familia, vecinos, compañeros de trabajo o si hacemos negocios.

Así que es una soberana estupidez pretender que este país puede cambiar sin contar con el otro. Creer que Duque o Petro, o cualquiera, es un superhéroe que va a sacarnos del pantano por arte de magia, es la mayor mentira que podemos decirnos. Para lograrlo vamos a necesitar mucho tiempo. Y muchas ideas de todos los colores.

Por eso me preocupa tanto lo que sí se ve en la bendita foto. Cuatro grandes colombianos dominados por la desconfianza, que se esquivan la mirada mutuamente y que parecen respirar difícilmente el mismo aire, aunque estén obligados a compartir el mismo cuarto estrecho.

Parece utópico, pero yo sí prefiero seguir soñando con eso que pidió Humberto de la Calle al publicar la foto: “Un país donde quepamos todos”.

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