El ‘Parque Naranja’

El ‘Parque Naranja’

Febrero 21, 2019 - 11:45 p.m. Por: Ossiel Villada

Como ya lo explicó detalladamente el colega Antonio de Roux, en su columna del pasado lunes, el Municipio de Cali y la Fuerza Aérea están enfrentados hoy en un choque jurídico sin precedentes, por cuenta de la base Marco Fidel Suárez.

El espinoso asunto lo deberá resolver la Justicia, por supuesto, pero creo que ese pleito nos obliga a los caleños a dar, ahora sí, una discusión importantísima a la que le hemos venido ‘sacando el cuerpo’ durante los últimos años. Hablo del debate sobre la necesidad de sacar de la ciudad esa instalación militar y darle a ese inmenso terreno un uso más acorde con las necesidades y realidades de la Cali del Siglo XXI.

Al igual que todo caleño raizal, yo siento a la base aérea como uno de esos lugares que son referentes de nuestra identidad. Pero también estoy absolutamente convencido de dos cosas: primero, que su permanencia dentro de la ciudad hoy por hoy no es conveniente. Y segundo, que reubicarla le abriría unas enormes oportunidades de desarrollo a Cali y a la región.

Sobre lo primero no voy a detenerme. Porque basta con leer la columna de Antonio, o documentarse un poco más sobre las peticiones que ha hecho la Fuerza Aérea en este pleito, para entender que sencillamente la relación entre la Marco Fidel y el Municipio, como ciertos amores, ya no puede ser.

El debate de fondo, creo yo, gira en torno al segundo asunto. La del Siglo XXI es una Cali cada vez más asfixiada, donde los ciudadanos empiezan a quedar cada vez más atrapados entre viviendas que son auténticas ‘cajas de fósforos’, vehículos que no tienen por dónde moverse y centros comerciales inundados cada fin de semana de ciudadanos con muy pocas opciones para disfrutar de su tiempo libre.

Todo ello, conjugado, se traduce en una progresiva pérdida de calidad de vida. Hay que admitirlo: el gran ‘vividero’ que es Cali se nos está perdiendo lenta y progresivamente.

Pero el enorme globo de terreno que hoy ocupa la Base Aérea -163 hectáreas, es decir, 50 más que las que ocupa el Parque Simón Bolívar de Bogotá- representa una oportunidad enorme para evitarlo.

Si la Marco Fidel fuera reubicada en un sector cercano al aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón (tal como el aeródromo de Catam está junto al aeropuerto El Dorado, en Bogotá), allí podríamos crear el gran parque metropolitano que Cali necesita.

Me gusta llamar a esa idea como el ‘Parque Naranja’, porque a mi modo de ver un espacio de esa naturaleza debería reunir al menos tres condiciones: ser un enorme pulmón verde para esta ciudad asfixiada, ser un espacio público que estimule el encuentro de los caleños y ser un espacio físico que desarrolle el enorme potencial productivo que esta ciudad tiene en el valioso ámbito de la ‘economía naranja’.

La misma que solo en los últimos seis días del 2018 movió $411.000 millones por cuenta de la Feria.

Sí, la Cali del futuro debería contar con ese enorme espacio no solo para respirar y reencontrarse, sino también para jalonar desde allí una nueva dinámica económica fundamentada en la enorme creatividad de nuestra gente.

El ‘Parque Naranja’ podría albergar, a lo largo del año, una gran temporada de conciertos de la Filarmónica, el festival Petronio Álvarez, el festival Ajazzgo, el de Títeres, la Feria del Libro, la Bienal de Danza, el Mundial de Salsa, los encuentros gastronómicos, los de artesanos, el Salsódromo, los centenares de conciertos que hoy los caleños se pierden por falta de espacios adecuados y todo lo que se nos ocurra para mover turismo hacia Cali.

Ya lo dije antes y hoy lo repito: hay terreno, hay ideas, hay talento y hay oportunidades. Falta voluntad política para empezar a discutir un asunto que hemos dejado de lado por una fatal mezcla de intereses económicos, conveniencias políticas y simple pereza mental.

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