¿Cali se nos ‘traquetizó’?

Escuchar este artículo

¿Cali se nos ‘traquetizó’?

Enero 23, 2020 - 11:40 p. m. Por: Ossiel Villada

Desde el año pasado hay una pregunta que aparece cada vez más en las reuniones sociales, las conversaciones de pasillo o los encuentros casuales en Cali: ¿se nos está llenando otra vez la ciudad de ‘traquetos’?

Quienes creen que sí hay un nuevo fenómeno de ‘traquetización’ en Cali hablan –de forma bastante especulativa, temeraria y a mi manera de ver un poco irresponsable– sobre cosas que han visto en redes sociales: que volvieron a aparecer camionetas llenas de ‘gente rara’ rodeada de guardaespaldas, que muchos crímenes de los últimos meses fueron ordenados por exnarcos que habían sido extraditados y volvieron a reclamar lo suyo, que en los restaurantes y bares se encuentra uno cada vez más personas de acento extraño. Ninguna prueba, testimonio o argumento contundente. Solo el voz a voz de la ‘radiobemba’ digital.

En noviembre del año pasado un equipo de reporteros de este diario se dedicó a investigar el asunto durante varios días. El pretexto, además de la famosa pregunta, fue una cinematográfica persecución policial que terminó con la captura de dos presuntos narcotraficantes en Ciudad Jardín.

Esa investigación reveló que no hay una visión unificada al respecto, ni siquiera entre quienes tienen la misión de controlar o estudiar el fenómeno.

Una fiscal especializada que pidió reserva de su identidad, dijo a los reporteros que “Cali es hoy una zona de confort para narcos de todas partes del país, e incluso, enviados del Cartel de Sinaloa y otras organizaciones criminales de México”.

Pero los responsables de seguridad en ese momento, y varios investigadores, señalaron de forma contundente que “no es cierto que en Cali se esté librando una nueva guerra de narcos”. Y afirmaron que hay una evidencia clara de ello: en los últimos siete años ha habido una reducción sostenida de las cifras de muertes violentas en Cali, especialmente las asociadas a narcotráfico.

Más allá de ese debate, lo cierto es que la famosa pregunta sí refleja una realidad innegable: a los caleños aún nos atemoriza, nos duele, nos avergüenza, nos golpea mucho el terrible estigma que el narcotráfico dejó en esta ciudad a finales del siglo pasado.

Por eso, en el marco de ese contexto, yo sí respaldo la idea del alcalde Jorge Iván Ospina, de recuperar, transformar y devolverle a la ciudad, con una nueva cara y propósito, al menos dos grandes espacios emblemáticos que terminaron en manos de narcos y hoy pertenecen a la Nación.

Hace bien Ospina en oponerse y dar la pelea frente al sospechoso afán de la Sociedad de Activos Especiales por vender el predio del antiguo Club San Fernando.

La idea de construir allí un parque educativo debería ser apoyada por todos. Los lenguajes simbólicos son una poderosa herramienta para sanar la conciencia colectiva. Y necesitamos que los niños y jóvenes que un día vayan a ese parque entiendan que “no se puede creer en la Caína, no se puede querer a la Caína”.

Pero, con la misma claridad, también debo advertir que eso no basta. El solo hecho de que en una fiesta, un café, una reunión de amigos en Cali, hoy surja la famosa pregunta, refleja que tenemos miedo.

Y basta simplemente observar la guerra por rutas de la coca que ya se está librando aquí no más, en las montañas de Jamundí, para aceptar que ese miedo está justificado. Cali sí está en riesgo de caer de nuevo en las garras de los narcos, y hay que evitarlo a toda costa.

Por eso, adelante con la defensa del futuro parque del Club San Fernando. Pero, señor Alcalde, ¿qué más piensa hacer para que Cali no se nos vuelva a ‘traquetizar’?

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS