Peces grandes y chicos

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Peces grandes y chicos

Mayo 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

No es poca cosa que tanto el Presidente de la Asociación Nacional de Industriales, Andi, como el de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, los dos gremios de la producción más antiguos y respetados de la Nación, hayan dicho en sendas entrevistas en El País que los tratados de libre comercio firmados por Colombia no le han producido hasta ahora ningún beneficio. En particular, el TLC con Estados Unidos de América. Coinciden esas declaraciones con el anuncio del cierre de la planta de chiclets Adams en Cali, de la multinacional Mondelez, que se suma a otros cierres recientes: Icollantas-Michelin, en Cali y Cundinamarca; Bayer, en Cali; la Compañía Colombiana Automotiz, CCA, en Bogotá. No es entonces un problema de Cali sino un problema nacional. Repercute con mayor intensidad en Cali cuyo desarrollo industrial en la década de los cincuenta se originó precisamente en la presencia de firmas multinacionales que buscaban abastecer el mercado interno y luego el del Grupo Andino. Cali fue escogida entonces por unas ventajas competitivas de las que aun goza, pero el entorno empresarial colombiano ha cambiado en su conjunto, al parecer no para bien. Y las empresas producen donde les cueste menos.De acuerdo con un informe de la revista Semana, mientras la industria aportaba el 23 % del empleo total del país hace una década, actualmente solo contribuye con el 13 %. Es decir hay un proceso de desindustrialización. De otra parte, el Banco Mundial señala que Colombia ocupa el puesto 146 en el ranking que mide el atractivo del sistema tributario, combinando tarifas y facilidades de pago. Sumando todos los impuestos –nacionales y locales– una empresa en Colombia paga una tasa del 75,4 % sobre la utilidad neta, mientras en México paga 52 %. De otro lado, a los productores colombianos les salen un 34.5% más costosos los bienes de capital y todos consideran que el mayor impacto tributario corre por cuenta del impuesto a la riqueza.Nada de extraño tiene que muchas de las empresas emigrantes hayan ido a dar a México. Su sector productivo es varias veces el de Colombia, tiene grandes economías de escala y se consolida como un centro de distribución para muchos países latinoamericanos. La Alianza del Pacífico acabó de desmontar los aranceles de productos que se hacían en Colombia, así que es mucho más barato producir en México y exportar a Colombia, que producir en Colombia. No es sino mirar el enorme déficit comercial con México y Estados Unidos para ver para donde van a dar las divisas colombianas. Lo que ha sucedido en el fondo es que Colombia negoció los tratados de libre comercio pero no construyó la infraestructura física, institucional y tributaria que se necesitaba para garantizar un mercado para sus productos. El Presidente de la SAC dice que importamos casi el 30% de los alimentos y que la composición de las exportaciones agropecuarias no ha variado en años. El presidente de la Andi dice que nos concentramos en el sector minero energético, hoy con sus precios por los suelos, olvidando los demás. El tío Baltasar, economista impuro, dice que esos diagnósticos coinciden con los que hizo la izquierda colombiana hace años, advirtiendo sobre los peligros de los tratados, para escándalo del neoliberalismo en el poder; y que él ya sabía que esas voces no deberían haberse desoído porque siempre el pez grande se come al chico.

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