Noticias falsas

Noticias falsas

Julio 12, 2019 - 11:40 p.m. Por: Óscar López Pulecio

Se dice que los resultados del referéndum constitucional propuesto por Napoleón Bonaparte a los franceses en noviembre de 1804 para elevar su estatus de Primer Cónsul a Emperador, fueron manipulados por el propio Bonaparte quien quería una unanimidad de los franceses alrededor de la creación del Imperio; el referéndum se realizó, pero los resultados fueron los que él quiso. Extrañamente unánimes.

Se dice que las actas firmadas por ciudadanos distinguidos de las ciudades mexicanas, solicitando al Archiduque de Austria Maximiliano de Hasburgo-Lorena, que aceptara la corona del imperio mexicano, las cuales fueron un factor decisivo para su decisión, eran todas falsificadas, y que ese apoyo popular no existía, como quedó demostrado a costo de su vida.

Se dice que los informes que el pueblo alemán recibía del gobierno de Adolfo Hitler sobre los resultados de la II Guerra Mundial, luego del desembarco en Normandía, eran mentiras elaboradas para levantar la moral de la población, cuando todos los frentes se derrumbaban; como también lo fueron los que se difundían para decir que los campos de concentración eran campos de trabajo.

Se dice que Francisco Franco, cuya interminable agonía había sido mantenida por los médicos mientras se acordaban los términos de su sucesión, había muerto varios días antes de que fuera anunciado oficialmente en noviembre de 1975. Y lo mismo se dijo de la muerte del comandante Hugo Chávez, en Caracas, en marzo de 2013, información manipulada por los servicios cubanos de inteligencia, expertos en esas lides, puesto que habían tenido la experiencia de mal informar sobre el estado de salud de Fidel Castro, y muy probablemente de dilatar el anuncio de su muerte.

Se dice que la acusación a los talibanes de haber planeado el atentado contra el World Trade Center en Nueva York en septiembre de 2001, fue solo una mentira para justificar la guerra en Afganistán, que nada tenía que ver con el asunto. Y que lo mismo sucedió con la historia de las armas de destrucción masiva que nunca existieron pero justificaron la invasión de Iraq en marzo de 2003 y el derrocamiento de Sadam Hussein.

Se dice que doña Soledad Román, la esposa civil del presidente Rafael Núñez, quien estaba gravemente enfermo, por los tiempos del concordato de 1887, firmaba decretos y sacaba al balcón del palacio al Presidente para que la gente supiera que estaba vivo. Y que en las elecciones presidenciales de 1970 ganó Gustavo Rojas Pinilla, resultado birlado gracias a un oportuno apagón. Y que en el gobierno de Virgilio Barco, entre 1986 y 1990, hubo una clara manipulación de la información sobre la salud del Presidente, quien padecía de Alzheimer. No hubo en ese período un solo parte médico sobre su salud mental.

Así que fake news, o noticias falsas, no son un invento de las redes sociales; han existido desde siempre y en todas partes. Las más dañinas son por supuesto las referentes a la política: falsedad pura y llana, manipulación de la información para producir un efecto político, ocultamiento de la realidad, que es otra manera de desinformar. Propaganda negra que llaman, como la que se utilizó para el plebiscito por la paz en Colombia en octubre de 2016. Su inspirador, Joseph Goebbels: una mentira a fuerza de repetirse, se convierte en verdad. O una verdad, a fuerza de ocultarse, dice el tío Baltasar, desaparece.

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