El año del buey

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El año del buey

Febrero 05, 2021 - 11:45 p. m. Por: Óscar López Pulecio

Los datos sobre la recuperación de la economía nacional son una mentira con los ojos azules. Un abuso de la estadística. Si la economía colombiana tuvo un decrecimiento entre el 7% y el 9% en el año 2020 y se proyecta con gran optimismo un crecimiento de entre el 5% y el 7% para el 2021 sobre esa base negativa, lo que quiere decir es que al final de este año estaremos todavía en una situación peor de la que estábamos al principio de la pandemia. Solo cuando superemos esa caída tan brutal de 2020 podríamos de verdad volver a hablar de un crecimiento de la economía. Y nada indica que vaya a ser pronto.

La nuestra es una economía de servicios, algunos muy sofisticados, la mayoría informales. Todos con muy pocas excepciones han sufrido en materia grave, se ha cerrado, han quebrado, languidecen en medio de las muchas normas de control social. El sector de servicios sofisticados, la banca, las compañías que facilitan la virtualización, las redes de distribuciones a domicilio, las empresas organizadas que proveen artículos básicos y los necesarios para la administración de la pandemia, han prosperado como nunca. Pero en conjunto son un sector muy pequeño de la economía.

El derrumbe del resto, que es la mayoría, es lo que explica el monumental decrecimiento de los indicadores, que se refleja también en otra cifra preocupante de esa economía en recesión, el bajísimo crecimiento de la inflación, que en otras circunstancias sería una buena noticia, pero que solo indica la contracción enorme de la demanda agregada, la pérdida del poder de compra de las familias, la ruina de tantas empresas cuyos productos y servicios no se venden.

El principal problema de la recuperación es que no puede estar solo basada en subsidios a los más necesitados o a los desempleados, que nunca son suficientes, porque no hay plata que alcance. Es necesario recuperar el empleo, pues las cifras de desempleo siguen siendo muy altas, concentradas en el sector informal, en las grandes ciudades, donde también están el grueso de los muertos por el virus. Hay que recuperar el empleo en medio de la pandemia que no cesa, con todos los requisitos de bioseguridad, porque el proceso de generación de la famosa inmunidad de rebaño generada por el número de personas contagiadas o vacunadas, lo que sea primero, se va a llevar al menos todo el año 21.

Los anuncios de una reforma tributaria deben considerar esos hechos. Aliviar las cargas de las rentas de trabajo para impulsar el consumo, disminuir el IVA y gravar a quienes hoy eluden, evaden y a quienes se han beneficiado de la crisis.

Así que los anuncios de recuperación son más en el papel, en los discursos oficiales y gremiales que quieren inspirar confianza, como les corresponde, que en la realidad: la recesión, la desesperanza, la tardía llegada de las vacunas, la pesadilla logística de su administración, y el peso agobiante de las cuarentenas y toques de queda. Bueno que hayan voces de optimismo distintas de las de quienes piensan que no hay una situación por mala que sea que no sea susceptible de empeorar, como ha sucedido en Europa donde ya van por la tercera ola. Vendrán mejores tiempos.

El horóscopo chino anuncia que terminó el año del ratón y empieza el del buey, que será mejor pues es un animal más amable. Un pronóstico que tiene las mismas bases deleznable que los que están haciendo hoy tan calificados economistas.

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