Bellas

Bellas

Enero 10, 2015 - 12:00 a.m. Por: Óscar López Pulecio

Cómo era de bella Ingrid Bergman en Casablanca, filmada en 1942, dirigida por Michael Curtiz. La mirada perdida en el recuerdo del antiguo amante que va a salvar a su marido Checoeslovaco de la policía francesa de Vichy. Ese rostro perfecto, en los matices del banco y negro, y esa expresión insondable de la mujer enamorada de dos hombres a la vez, obligada a escoger, que aumenta su belleza. Mientras suena As Time Goes By, en el Rick’s Café Américain, en Marruecos. Cómo era de bella Sarita Montiel, en La Violetera, filmada en 1958, dirigida por Luis César Amadori. Un novelón romántico, con la historia convencional del aristócrata enamorado de la cantante, quien no se casa con ella, como corresponde. Triunfa el establecimiento conservador, pero sobre todo el rostro y el cuerpo de la Montiel. Perfecta en su papel de cupletera, de mujer desechada, de reina del París nocturno. Unos ojos enormes, unos pómulos marcados, unos labios llenos. Y el garbo. Todos los españoles enamorados de ella y de su voz, con la esperanza de una mirada.Cómo era de bella Dominique Sanda en el Jardín de los Finzi-Contini, filmada en 1970, dirigida por Vittorio de Sica. Ese cabello rubio, esos ojos azules, de niña rica encerrada en el jardín de las delicias, en la Ferrara del Fascismo, que llega a las puertas de ese refugio de la juventud dorada, para ordenarle marchar, por su condición de judía, junto con su familia, a un campo de concentración en Alemania. La inocencia profanada por la política: el mayor crimen imaginable encarnado para hacerlo más atroz en el rostro más bello de su tiempo.Cómo era de bella Nicole Kidman en Retrato de una Dama, filmada en 1996, dirigida por Jane Campion. Todo el esplendor de la Italia del Siglo XIX y la Inglaterra victoriana, como vista por el propio Henry James, en cuyo libro se basa la película. Una mujer dirigida por otra mujer, en la neblina de la opulencia y de la confusión de los sentimientos, indecisa entre la seducción y el amor, entre el refinamiento y la pasión. Pasando por encima del desastre que ocasiona como una dama triste, a la cual todo se le perdona por su belleza.Cómo era de bella Monica Bellucci en Malena, filmada en 2000, dirigida por Giuseppe Tornatore. Su cuerpo incomparable paseándose por las calles de Castelcuto, la pequeña isla siciliana. Y ese rostro. Y esa boca. La hembra total, con un marido en la guerra, que se ve obligada a prostituirse a los invasores alemanes. Y así y todo, inalcanzable, más imponente que el mar y su brisa que la envuelve como una diosa. Cómo era de bella Keira Knightley en La Duquesa, filmada en 2008, dirigida por Saul Dibb. El mundo noble de la Inglaterra del Siglo XVIII, con su más bella, audaz y elegante anfitriona: Su Gracia la Duquesa de Devonshire, Georgiana Spencer. De nuevo la mujer que se debate entre el amor y las obligaciones, pero con la suficiente pasión e inteligencia para quedarse con lo primero, sin perder el título, duro compromiso que hace de ese rostro exquisito algo mucho más bello.Como en una versión inversa de la historia de Dorian Gray, los retratos de estas bellas, captados por el celuloide en su momento de mayor gloria, permanecen espléndidos, para verlos una y otra vez, sin cansarse, mientras el tiempo hace de las suyas. Permanecen las imágenes, se desvanecen las personas: la Fuente de la Eterna Juventud para las bellas, es el cine.

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