¿Qué le pasa al mundo?

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¿Qué le pasa al mundo?

Septiembre 26, 2019 - 11:40 p.m. Por: Ode Farouk Kattan

Los medios noticiosos han venido mostrando un mundo cada vez más envuelto en conflictos, también cada vez más intensos, adornados por lenguaje amenazante y ruido de sables (o rastrillada de machetes para ser más criollos).

Si bien algunos dicen que el mundo ha estado siempre en conflicto, y lo sustentan con la historia, que ciertamente nos presenta un cuadro pleno del dicho de que ‘el hombre es lobo para el hombre’, de algunos tiempos para acá la diferencia la están haciendo las armas que se usan en las guerras, y los talantes de las personas que las generan.

De armas rudimentarias, el mundo ha pasado cada vez a armas más sofisticadas, con una industria presta a proveerlas.

Un punto histórico de inflexión es la Primera Guerra Mundial, en la cual Europa se despedazó por conflictos de poder con armas que causaron millones de muertos, con un colateral de mortandades civiles.

La Segunda Guerra Mundial, continuación de la Primera precisamente por revancha y extendida por mas países, vio una mayor mortandad de militares y civiles, ya por las armas que habiendo sido probadas en la Primera Guerra se usaron con modificaciones más letales, entre ellas el arma aérea, nacida en la Primera y sofisticada en la Segunda, siendo sellada por el uso de la bomba atómica.

Cuando los Estados Unidos mostraron a sus militares la nueva arma, el general Douglas McArthur se quedó pensativo en su oficina, y cuando su asistente le preguntó si se preocupaba porque de pronto la bomba no funcionara le contestó que su temor era que sí funcionara, pues entendía que un arma tan poderosa iba a cambiar totalmente la guerra y el destino de la humanidad.

Vino luego la llamada Guerra Fría, hija de la Segunda Guerra Mundial, pero ya más extendida por el mundo. Se llegó al punto que alguien vaticino “no habrá dónde esconderse”.

Lo más grave es que durante estos tiempos de guerras ruidosas reptaba un arma mucho más destructiva: la miseria poblacional exacerbada, que se manifestó durante la Revolución Francesa cuando las turbas hambreadas rabiosamente guillotinaron a las monarquías y noblezas, ocurriendo luego lo mismo en Rusia.

La extensión de la Guerra Fría por todo el mundo involucró ‘a la brava’ a todos los países, corrompió las costumbres políticas y creó una zozobra permanente.

La globalización mercantil e industrial de las grandes potencias, individualmente o en agrupaciones de conveniencia compitieron por el avasallamiento del mundo, pero no para su desarrollo sino para crear alianzas de poder, infortunadamente basadas en el armamentismo.

La gran masa poblacional, cuyas necesidades fueron aumentando con la natalidad y su despertar a los desarrollos del mundo. quiso ser parte de ese progreso, pero la imponencia de los países ricos se lo ha impedido. Así, la burbuja ha estallado y es así como vemos un mundo agobiado por la pobreza, generadora de revoluciones y de migraciones, dando validez al dicho africano que enseña que cuando los elefantes pelean la que sufre es la yerba.

Algunos países han creado coaliciones mercantiles para homologarse a los poderosos, olvidando la enseñanza de que los grupos de pobres no hacen un rico simplemente por firmar un tratado y reunirse periódicamente para la foto sino por imprimir dinámica a sus economías sociales con crecimientos tangibles y no de estadística.

Como cierre, no podemos echarle al cambio climático natural del planeta vivo la culpa por el desastre causado por el basurero muerto con el cual se cree que se ha modernizado el mundo.

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