Los niños migrantes

Los niños migrantes

Septiembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

La intensidad con que se está presentando el fenómeno de personas que arriesgan la vida para salir de su país y arraigarse en otro, huyendo de la miseria pero quizá llegando a otra, o a la pérdida de la vida, deben llamar la atención del mundo y ponerle fin a los alardes de los organismos internacionales de manejo económico social para que dejen de engañar con ‘indicadores’, mientras las crudas realidades los desmienten.El caso más cercano a nosotros es el de los niños centroamericanos que, desesperados en la edad de la esperanza, se lanzan a una arriesgada aventura para tratar de llegar a EE. UU., crisis que ha generado una reunión de presidentes de países para su estudio y manejo, sin resultados aparentes, pues Obama insiste en la deportación.No se sabe quién debe sentir más vergüenza, si Obama o los presidentes centroamericanos.Empezando con estos últimos (con México pasando de agache) un presidente de gobierno debe sentir vergüenza ante el mundo al tener que reconocer que su gobierno es incapaz de proveer a sus habitantes con lo más esencial y básico de una sociedad: un trabajo suficiente y digno. Ello demuestra su inhabilidad como dirigente, y a su sociedad rica como indolente ante el sufrimiento de su población pobre. Tienen la desfachatez de decirle a Obama que ese flujo de migrantes se detendría si ayudara con dineros, olvidándose de su fama de corruptos. Obama tampoco sale airoso, pues EE.UU., ha sometido a estos países a condiciones políticas humillantes que han inhibido su desarrollo normal.Así, lo que está ocurriendo es el fenómeno del desplazamiento provocado por los vasos comunicantes entre la pobreza y la riqueza, cuya solución es nivelar el contenido, haciendo que más riqueza económica fluya hacia la pobreza social mediante el desarrollo so pena de que más pobreza humana fluya hacia la riqueza, desequilibrándola. Y aquí hay una ironía, pues cuando la riqueza necesita mano de obra barata, estimula el flujo de la pobreza, pero luego la rechaza cuando calcula los riesgos políticos. Este fenómeno se presenta también entre África y la Unión Europea, que a pesar de su lujosa vitrina vive de la pobreza de alguien, primero de propios y luego de foráneos migrantes.Cuando personas mueren por el efecto de armas o explosivos o por desplazamientos forzados, se habla de crímenes de lesa humanidad. Pues también lo son las políticas equivocadas de burócratas en puestos y reuniones rimbombantes que causan fenómenos como el de los niños migrantes y africanos naufragantes, pues también matan, y sus responsables llevados a juicio o a escarnio público, o por lo menos la pérdida de la credibilidad.

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