El reto a la administración pública

El reto a la administración pública

Septiembre 21, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Firmados ya los acuerdos de paz con las Farc, a Colombia se le vienen encima unos retos de gran magnitud que algunos comparan con los cuatro jinetes del Apocalipsis de San Juan Evangelista: el post conflicto y la reforma tributaria. Y no hay otra manera de enfrentar estos retos con éxito que con una administración pública eficaz y honesta.De hecho, los diagnósticos del conflicto señalan como causa del mismo a la desadministración pública que fue evidente en los años que precedieron a lo que llamamos el conflicto y lo alimentaron, que si continúa, a lo que conducirá es a otro capítulo.El diccionario describe la administración, en su aplicación en lo público, como la ciencia del gobierno de un Estado.Es incuestionable que la emotividad politiquera que signó las actuaciones y por ende las decisiones políticas de 1930 y años siguientes no fue una ciencia administrativa sino una rivalidad de intereses que no tenían reato en acudir a la violencia para imponer sus conveniencias de todo género, ya fuesen económicas o de ego. Peor aún, utilizando en algunos casos posiciones de Estado para hacerlo, restándole a éste respeto.Presumimos ahora de tener una mejor administración pública por haber creado una carrera administrativa y avanzado en la estructuración de patrones de funcionamiento.Pero lo que no se puede negar es que la emotividad de antaño se ha mezclado con la corrupción de las costumbres llegando hasta el colmo de corromper los conceptos fundamentales de la sociedad para arroparlos con legitimidad, cosa que ocurre con las leyes y hasta fallos judiciales.Si el gobierno no acomete, junto con los planes de desarrollo general del post conflicto, una revisión a fondo del aparato administrativo estatal, que tiene protuberantes vicios operativos y morales, ofenderá al ciudadano raso, conduciendo a la rebelión, que puede menoscabar el entusiasmo por el objetivo alcanzado, abriendo los oídos al canto de sirenas desestabilizadoras.La reforma tributaria, a su vez, no puede ser para proveer dinero para la burocracia de la compraventa politiquera de puestos y de contratos (y poder regalar exenciones tributarias amigueras) sino para revisar, con base cero, la vigencia de cada tributo en relación a su utilidad administrativa pública, pues es un hecho comprobado que ya la carga de impuestos en relación al ingreso poblacional y a sus necesidades está llegando a límites inmanejables para la familia citadina.El sector productivo nacional está diseñado en la economía moderna para proveer el trabajo nacional, que es el verdadero autosostenimiento de la nación, y debe ser resguardado de excesos y absurdos que lo pongan en riesgo de receso empobrecedor que es generador de destrucción del orden social, El sector productivo no puede ser ni sujeto de experimentos ni objeto de exigencias que no tengan verdadero sustento operacional so pena de restarle fuerza para sostener las necesidades laborales del país y así evitar la frustración poblacional.Mucho ha sufrido Colombia para llegar al post conflicto para que se frustre por no saberlo manejar.

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