El derecho ciudadano

El derecho ciudadano

Junio 18, 2019 - 11:35 p.m. Por: Ode Farouk Kattan

El episodio que tuvo lugar en la asamblea del sector bancario en Cartagena hace unos días, en el cual la intervención del Banco de la República provocó un revuelo por su fuerte contenido de claridades respecto al estado de cosas de la economía nacional, que además tuvo una réplica muy fuerte por parte del Ministerio de Hacienda contradiciendo lo dicho por el Banco de la República, y luego con el pronunciamiento del Presidente de la República, también contraria a la expresada por el Emisor, amerita un análisis respecto al derecho a la información que el ciudadano tiene para a su vez con ella tener claridad sobre lo que ocurre en su país y afecta su vida.

Asambleas como la bancaria tienen una importancia especial por cuanto tocan el tema de la economía nacional, que en el estado que está obligatoriamente ocupa un puesto primordial en la tranquilidad o zozobra del ciudadano.

Nada más grave para un país que en las ocasiones en que se trata la cosa pública económica, no se aproveche para conocer el estado de cosas en que está la nación, sobre todo en el momento que vive Colombia, que no se puede negar está muy candente por un cúmulo de choques políticos que están frenando la real atención a los problemas reales del país (la redundancia es válida).

De hecho, ya desde el Banco de la República se había hecho un llamado a atender más los aspectos económicos del país, que tienen ‘per se’ un efecto bueno, regular o malo sobre el modo de vida de la ciudadanía y sus decisiones.

La prevención que hizo el Banco en la asamblea fue simplemente una repetición de lo públicamente manifestado.

La reacción del Ministerio de Hacienda, virtualmente negando lo que es obvio, le restó a la ocasión un espacio para debatir, y deja la sensación de que, tal como se ha venido haciendo hace mucho tiempo, se desdeña el peligro o se cubre con caramelo hasta que la cosa revienta, con el ciudadano pagando el pato.

El señor Ministro de Hacienda, tuvo una oportunidad de oro para comunicar qué gestión estaba adelantando para solventar las realidades que el Banco expresó y la gente está sintiendo, pero optó, alterado, por el rutinario discurso que ilusiona con promesa, y allí se queda.

Colombia está molesta con las estadísticas que se publican sobre el estado de cosas y siente que se le está mintiendo por parte del gobierno.

Se dice que la gente está gastando más y eso se considera un avance social pero no se aclara si gastó más en sus compras o es que está pagando más por lo que compra, y de pronto la realidad es que tiene que adquirir menos productos.

Se dice que hay mayores esfuerzos para generar empleo, y mejor (de calidad, se dice, sin definir calidad) pero no se ve.

Ahora, si lo que molestó fue el realismo de la exposición del Banco y tenemos un fetichismo por el ocultamiento de la realidad pensando que las cosas se arreglan solas, o que hay que ocultar o negar lo malo para no crear pánico, lo que se está haciendo es profundizar el daño para que cuando estalle por su propia fuerza sea más hondo y menos corregible.

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