Timoteo

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Timoteo

Enero 20, 2020 - 11:45 p. m. Por: Miky Calero

Frederick William Michael Ashe Ahrens, más conocido como Timmy Ashe, fue el primero o sino de los primeros ambientalistas que tuvo Cali. Él a través de publicaciones, y programas de televisión como ‘A sol y agua’ habló de la importancia del cuidado de los recursos naturales y la agricultura sostenible, un berraco. Un hombre con ‘cojones’ como se le podría describir.

Tuve el honor de conocerlo y ser su amigo, ya que fue pareja de una muy querida hermana mía, Aída Margarita. Tengo muchas anécdotas vividas juntos o que mi hermana me contaba.

Ella lo acompañó mucho en su trajinar de sus múltiples facetas. Un aviador temerario (miembro de la patrulla aérea y naval para llevar médicos al Pacífico colombiano).

En una ocasión por pedido de un amigo, llevaron, con mi hermanita, una avioneta monomotor a Miami para hacerle mantenimiento. 14 horas de vuelo parando en Jamaica y cuando llegaron a su destino, había una tormenta que hizo cerrar el terminal aéreo, ya otra avioneta había caído, pero él no tenía otra alternativa y logró un aterrizaje perfecto que le valió las felicitaciones del personal y pilotos del aeropuerto internacional de Miami.

En una ocasión viajamos juntos en ese mismo avión a Capurganá, aeropuerto complejo por que se requiere hacer una operación muy exacta dándole la vuelta a un cerro para hacer un viraje y quedar listos para la aproximación a la pista, berraca maniobra y la celebración siempre era con unos tragos que el preparaba la noche anterior, ‘Jungle Juice’ a base de Vodka.

Compartimos el amor por volar. En una ocasión que tuve un accidente en un ultraliviano y me tocó un aterrizaje forzado en un cañaduzal, él más tarde me acompañó a sacar el avión. Procedimiento que fue complicado y confundido por el bloque de búsqueda de esa época como uno del narcotráfico. Fue como de película, varios helicópteros nos rodearon de donde descendieron muchos policías ‘camuflados’ y una vez entrevistados él se enfrentó al jefe del bloque diciéndole que por qué no perseguían a ‘los bandidos de verdad’ y no se dejó requisar. A lo que el militar dio la orden de llevarse a ese ‘gringo’ a reseñarlo. Recuerdo ver cómo lo montaban en uno de esos aparatos sin destino conocido. Después cómo explicarle a mi hermana lo sucedido, buscamos en varios sitios de la Policía por su paradero, lo encontramos en una comisaría de Jamundí. Irreverente y sin miedo, fue lo que fue mi gran amigo Timoteo.

Para hacer su programa ‘A sol y agua’ él visitaba los sitios más remotos de la geografía vallecaucana, sin miedo a las guerrillas que en varias ocasiones se encontró.

Defendió a los pequeños campesinos y la agricultura orgánica. Fue un hombre como se dice ‘de armas tomar’.

A mi amigo Timoteo, te recordaré y allá llegaré para seguir disfrutando de unos buenos ‘Jungle Juices’.

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