Volver a Tumaco

Volver a Tumaco

Abril 18, 2018 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Hace veinte años todavía la isla del Morro en Tumaco lucía como Varadero en Cuba en el primer lustro de los 80. Vegetación natural, ningún hotel y sólo el rumor del mar al frente, entre ranchos de guano.

Acabo de regresar de Tumaco, donde fui invitado por el evento La Marea Literaria del Pacífico, y me he llevado más de una sorpresa. Donde antes prosperaban pequeños bosques de icacos y palmeras, junto a la playa de El Morro, una de las más bellas del país, con un arco natural de roca marina labrado por el mar, el turista de Cali y otros lugares del mundo encuentra varios hoteles, todos con piscina y un servicio de lujo; ahí, Villa del Sol, de Miriam Velasco, Los Corales, Barranquilla y el viejo La Red, de David Paredes, renovado.

La Red fue por mucho tiempo el único albergue en ese paraje. Construcción en madera, inicialmente, presentó un restaurante con balcón a la playa. Paredes criaba sus propios cangrejos y los alimentaba con afrecho de coco y plátano maduro, para delicia de los visitantes.

El resort Villa del Sol, en el lugar más apartado de El Morro, en medio de un bosque de palmeras, mereció cuatro estrellas, y está bien en cualquier lugar del mundo.

Por mucho tiempo los caleños, a sólo 50 minutos de vuelo, han visitado Tumaco. Maritza Uribe de Urdinola y Marta Hoyos tuvieron casa en Bocagrande, a la que invitaban a Tejadita. El artista se inspiró en esos manglares y en algunas escenas campiranas, tiendas, mercados, de Tumaco.

La Marea Literaria del Pacífico fue organizada por el gestor cultural y otro día alcalde de Tumaco, José Carabalí, y por el periodista Jefferson Sánchez, corresponsal del noticiero que dirige Mauricio de la Rosa en Pasto.

En compañía de los escritores Oscar Seidel Morales, Fabio Martínez y William Vega, pudimos hacer contacto con la comunidad cultural del archipiélago tumaqueño, a través del conversatorio en la Cámara de Comercio, el taller literario en el Salón Tumaco del Villa del Sol y el homenaje a Faustino Arias Reynel, el poeta y compositor de ‘Noches de Bocagrande’. Arias Reynel, barbacoano, dejó para la posteridad su bellísimo poema ‘Mi pueblo’. Los tumaqueños lo recuerdan con cariño.
Fue también alcalde de la población e Intendente del Putumayo.
Contrasta toda esta riqueza artística y cultural de Tumaco con las heridas que ha dejado la guerra en los últimos años, la misma que ha cobrado innumerables víctimas en la población civil. Para ello, el sacerdote español Luis Fonsillos, desde la Diócesis de Tumaco, creó La Casa de la Memoria, un espacio que quiere ser bastión contra el olvido.

Con Oscar Seidel visitamos el colegio que fundara su abuelo hace 107 años, el Liceo Max Seidel, un plantel que requiere muchas donaciones. Libros, computadores, una mayor aproximación de los escolares a la lectura, un mayor conocimiento de la importancia que representan en el Pacífico, junto al San Rafael de Buenaventura, los más antiguos del litoral.

El puerto cuenta también con el colegio Las Lajas, fundado por Tulia Castro de Carabalí, la muy querida pedagoga recientemente fallecida.
Sus parques y monumentos, algunos de ellos centenarios, como el que hace homenaje a la madre, camino del cementerio, hacen pensar en un puerto que tuvo mejores tiempos y merece mejor futuro. El monumento que recuerda a Segundo Castillo Garcés, ‘Caballito Garcés’, el intérprete de ‘La muy indigna’ y ‘Mi canalete’, se erige hoy con su guitarra, frente al ‘Max Seidel’.

Tumaco produce también cacao, de excelente calidad. Ya se exporta al mundo, como sus productos del mar y la madera, esta última en menor escala. Pero, este puerto podría vivir cómodamente del turismo, apoyado en los dones naturales que posee, su exquisita gastronomía. Algo que en el futuro gobierno debe recibir todo respaldo, dentro del progreso que representa la Economía Naranja.

Sigue en Twitter @cabomarzo

VER COMENTARIOS
Columnistas
AHORA EN PORTADA
Según las autoridades, en el operativo fueron capturadas dos personas, y una de ellas se encuentra herida.
El fatídico hecho se presentó en la Carrera 27 con Calle 105, barrio Las Orquídeas. La Policía está tras la pista del agresor.
Publicidad