Ritos y ritmos

Ritos y ritmos

Enero 09, 2019 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Que la música del Pacífico es diferente y no es necesario industrializarla…”, opina el académico Michael Birembaum Quintero, quien acaba de publicar su libro ‘Rites, Rights and Rhythms’ en los Estados Unidos.

Gracias a su trabajo etnomusicológico, ahora sabemos más acerca de la vida y obra de Teófilo R. Potes, uno de los padres de la cultura musical del Pacífico colombiano. Birembaum nació en Nueva York, de padre palmirano.

Pertenece a esa nueva generación de académicos norteamericanos interesados en la cultura del Pacífico Sur, en sus costumbres, ritos y tradiciones.

Es de Nueva York y al tiempo de Palmira; incubado en la capital del mundo, entre los trenos de la primera salsa, las músicas del Pacífico colombiano y la tradición hebrea de su madre.

Casado con la porteña Aura Aramburo, es el padre de Kenan. Profesor de Boston College, estuvo muy atento al paro cívico de Buenaventura, donde siguió de cerca las representaciones musicales en torno a esta protesta ciudadana. Le interesó, además del clamor popular, el color tonal, musical, de ese movimiento que sacudió a Colombia por más de 30 días.

Nació en Nueva York el 25 de octubre de 1975: “Mi padre, Carlos Oswaldo Quintero, de Palmira, Valle, fue a Nueva York exiliado por asuntos políticos. Encontró a mi madre, Susane Roth, también militante, judía neoyorquina, nacida en el Bronx. Me crié en el ambiente del Lower East Side, lugar que en Spanglish es conocido como ‘Loisaida’, en la cuarta con Bowery”, dice.

Así que Michael nace en pleno furor de la salsa y del advenimiento de este movimiento musical como un tono universal, desde los acordes de la Fania All Star, el grupo que reunió a lo mejor de este ritmo en esa ciudad. “Ahí estaba completamente florecida la cultura de la salsa”, expresa, “y claro, uno veía a viejitos por ahí tocando tambor y tomando cerveza, algo que ya no se ve hoy en Nueva York, y no le ponía mucha atención a eso, pero hoy esa estampa tiene un gran valor antropológico”.

Es hoy profesor en Boston y uno de los pocos investigadores que ha logrado aproximarse de manera más fehaciente a la vida y obra del folclorólogo colombiano Teófilo R. Potes, de quien, hasta el momento sólo existía una desdibujada biografía. El investigador Max Brandt aportó a su estudio; conoció a Potes en los 60, en su casa del barrio Venecia en Buenaventura.

Birembaum, hijo único, adoptó el apellido de su padrastro, a los ocho años de edad. Sus padres se separaron cuando contaba cuatro años. Tenía un poco más de 20 cuando decidió buscar sus raíces colombianas y vino a Palmira: con directorio telefónico en mano, dedicó un día a llamar a todos los Quintero de Palmira. “Pasé por un proceso identitario en Nueva York. Primero hallar la cultura colombiana, un descubrimiento que me hizo entender quién era, y mi acercamiento a lo afrocolombiano, desde la conciencia racial y desde la música. Músico, empezó tocando guitarra clásica, y haciendo jazz, rock. Aprendió luego el tres cubano y finalmente está centrado en la percusión. “Por este proceso voy acercándome más a la música colombiana. En la New York University llegué al programa de etnomusicología, en programa de posgrado y así empecé a venir a Colombia dentro de un proyecto con champeta, por influencia de Lise Waxer.

Fue profesor de inglés en Nueva York, y antes de sumergirse en la disciplina universitaria, viajó al Japón donde continuó ahí su tarea pedagógica. En su peregrinaje y mientras visitaba San Francisco, encontró en una tienda de música un CD titulado ‘Maestros de marimba, Ecuador y Colombia”. El maestro de Colombia era Baudilio Cuama y los acordes ecuatorianos habían sido grabados en Esmeraldas. Michael fue a Japón con esta música. “Ahí en Japón, en un apartamento muy chiquito, puse esta música y quedé loco. Una sonoridad que nunca había escuchado; algo nuevo para mí. Vine a Cali para ver un Petronio en 2002”.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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