Escuchar este artículo

¿Quo Vadis, zurdos?

Agosto 05, 2020 - 11:50 p. m. Por: Medardo Arias Satizábal

La medida de aseguramiento contra el senador Álvaro Uribe Vélez da inicio en firme a la campaña presidencial de la izquierda en Colombia, con un hecho, hay que decirlo, torpe y desmedido que enterrará por otras décadas su deseo de llegar al poder por la vía electoral.

No bien se conoció la noticia, la protesta explotó por toda la nación con desfiles y banderas de apoyo al Senador, en abierto desafío a las condiciones de pandemia.

Analistas están de acuerdo que este es el peor error que ha podido cometer la izquierda colombiana, pues la simpatía de quien es el mayor elector de la nación en las últimas décadas se multiplicará por tres, efecto claramente adverso para quienes tienen esperanzas de mandato dentro de dos años.

La política está hecha de estrategias y debemos admitir que esta es la peor jugada de los enemigos de Uribe, en una nación suficientemente balcanizada por los odios entre quienes creen que el proceso de paz fue una entrega de la nación a la sedición, sin condiciones, y los que aplauden las diez curules de las Farc en el Congreso, además de la vicepresidencia hoy de quien fuera la compañera sentimental de ‘Tirofijo’.

La misma Corte que hoy fustiga a Uribe es la que permitió la libertad y fuga de Jesús Santrich, sorprendido en evidencia mientras negociaba un cargamento de coca.

Colombia es un país muy raro: uno de los caudillos de izquierda, Petro, también fue filmado mientras contaba fajos de dinero en una oscura reunión, vídeo que fue ampliamente difundido, sin embargo se enviste como una especie de adalid ético. Sinceramente, después que la senadora Paloma Valencia difundió este vídeo, pensé que aquel era el fin de Petro.

Muchos se preguntan hoy dónde está el dinero de las Farc -millones de dólares y euros- y esta es una pregunta que seguramente resolverá Álex Saab, el testaferro de Maduro, en los tribunales de Estados Unidos. No es secreto que algunos periodistas y medios de información de Colombia han sido permeados por esos dineros, situación a la que no escapa la administración de Justicia.

La más grave evidencia de que este fallo de la Corte está politizado se halla en una grabación donde algunos togados se prometen arrinconar a Uribe a como de lugar. Si no se obra en Derecho sino de acuerdo a rencillas y venganzas políticas, quiere decir que nuestra nación hoy, más que ayer, no tiene Justicia, un vacío del que pueden resultar las peores consecuencias de la historia.

La izquierda colombiana, hipotéticamente desunida, se convierte en una sola voz cuando se trata de Uribe. Solo que en todos estos años y con todas las gabelas recibidas en el gobierno anterior; curules sin votos, emisoras, tierras, salarios, una justicia especial que los blinda para no ser juzgados por narcotráfico, reclutamiento de menores, lavado de activos, prostitución, no han podido consolidar un programa que tenga la simpatía del pueblo colombiano. Muy por el contrario, como han sido incapaces de cambiar el discurso, el país les teme porque representan el fracaso socioeconómico de otras naciones del mundo hoy empobrecidas por el socialismo.

Cuba, Nicaragua, Venezuela, están a la vista con su pobreza rampante y su desafío permanente a la posibilidad de una vida digna, entre los peores atropellos a los derechos humanos. Cárcel y tortura a disidentes, hambre, desalojo, expropiación, son solo algunas de las secuelas de estas naciones que alguna vez creyeron llegar a ser prósperas con la supresión de la libre empresa y la propiedad privada.

Los dos grandes últimos símbolos del socialismo, Rusia y China, son hoy abiertamente capitalistas, en abierta competencia con los Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania. Colombia es quizá la última nación que tiene el deseo, desde la izquierda, de empobrecerse e integrar ese club de países sin destino que ya probaron la libreta de alimentos y la ‘dictadura del proletariado’.

Sigue en Twitter @cabomarzo

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS