Historia de un beso

Historia de un beso

Septiembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Fue el 14 de agosto de 1945. El emperador Hiroíto acababa de anunciar la rendición del Japón en un mensaje que hizo vibrar la tela de los radios RCA Víctor en toda Norteamérica, y los neoyorquinos se lanzaron a la calle a celebrar. George Mendonsa, un marinero en tierra que ese momento entró al jolgorio de Times Square, no pudo contener su emoción y corrió a besar a la primera mujer que encontró a su paso, una enfermera judía de origen austriaco, Greta Zimmer Friedman, asistente dental, quien de pronto fue izada por el grumete, como tal vez lo hubiera hecho Popeye con su amada Oliva.El hecho hubiera pasado intrascendente para la historia, si no hubiera estado ahí Alfred Eisenstaedt, el famoso fotógrafo de ‘Life’, quien disparó su cámara para crear con ella un fresco que simboliza, hasta hoy, el fin de esa guerra.El marino, George, aparece ahí como si hiciera un paso de danza, tango quizá, con el cuerpo inclinado sobre ella y absolutamente concentrado en el beso. La asió por la cintura con la mano derecha y con la izquierda hizo un ancla donde reposó la cabeza de Greta. Fue un asunto que duró menos de un minuto. Ella tiene el torso hacia atrás y la mano izquierda empuñada sobre su falda blanca, como en un gesto de dulce resistencia, mientras sus piernas se ven ovilladas, una de ellas levantada del asfalto de Times Square.Quien no conoce la historia de esta foto, piensa inmediatamente que se trata de una pareja de enamorados en un beso público, de envidia. Sólo 20 años después Greta supo que era la protagonista de ese momento -no conoció la publicación en ‘Life’, no sabía que su imagen iba por el mundo como símbolo del fin de la guerra- pues después de ser besada corrió a unirse a la multitud que coreaba canciones en una juerga que duró varios días.Einsenstaed retrató a los Kennedy, a Goebbels, al científico Albert Einstein y también a Marilyn Monroe, pero una de sus fotos más universales fue la del marinero y la enfermera que acaba de morir de neumonía en Virginia, a los 92 años, con osteoporosis avanzada y la cadera rota. Qué ironía, esa misma cadera que sostuvo casi en el aire el galán, hace 72 años. Después de la marina, Mendonsa se dedicó a la pesca, llevado tal vez por su olfato visceral para capturar sardinas. Hoy es un pescador retirado y suma ya 93 años.Cada 14 de agosto, grandes portaviones, barcos de guerra, vuelven a fondear en Nueva York, como réplica de la ‘Fleet Week’ de mayo, y los marinos vuelven a copar bares, restaurantes, buscan pelea y parecen tener licencia para piropear a las bellas neoyorquinas. La imagen vuelve a repetirse. Como si se tratara de un plató de Hollywood, besan a sus novias y los turistas pueden retratarse con una pareja que simula el histórico momento.En el pasado 2012, la pareja anciana retornó al mismo lugar, en una ciudad acostumbrada a mostrar sus cicatrices. Sólo 11 años antes, Nueva York había sido dinamitada por el odio islámico.Ellos fueron también motivo de polémica, pues en el curso del tiempo aparecieron otras parejas que aseguraron ser los protagonistas en la lente de Einsenstaedt. Al respecto, Greta confirmó: “De repente, me agarró un marinero. No fue tanto un beso como un acto de celebración: él ya no tenía que volver al Pacífico, al frente donde había combatido. Me tomó en brazos porque me vio vestida como una enfermera y estaba agradecido a todas las enfermeras. No fue algo romántico, sino una forma de decir: ‘Gracias a Dios, la guerra ha terminado…”.Mendonsa, por su parte, acababa de salir de un show en Radio City Hall, donde el espectáculo fue interrumpido para decir que aquella conflagración no iba más. “Todos salimos felices a la calle, vi a una enfermera y la besé por pura alegría…”, declaró.Sigue en Twitter @cabomarzo

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