Hablando con ángeles

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Hablando con ángeles

Mayo 09, 2018 - 11:50 p.m. Por: Medardo Arias Satizábal

Paola Burgos Quintero nació con un don: puede ver, como en un scanner, el aura de cualquier persona, y adentrarse en sus sueños y realidades, a través de visiones que le dictan los ángeles.

Pero, ¿qué significa ser canalizadora de ángeles y seres de luz?
Ella responde así: “Darle respuesta a esta pregunta puede ser, quizá, la tarea de mi vida. Desde que nací, tengo la capacidad de conectarme con dimensiones superpuestas a lo que llamamos realidad. Es decir, que siempre he tenido la habilidad de ver más allá de lo que se percibe normalmente. Y destaco tanto la palabras realidad y normal, ya que en mi caso lo real y lo normal distan, por mucho, del consenso general.

Para mí, desde niña, es normal interactuar con hadas, duendes y espíritus. Para mí es normal comunicarme con seres fallecidos, de mi familia y extraños. Para mí es normal ver el aura de las personas y reconocer cuando tienen alguna enfermedad y el motivo de la misma.
Para mí es normal tener visiones sobre vidas pasadas mías y de las personas a mi alrededor. Para mí es absolutamente normal ganarme todas las rifas ya que puedo leer claramente los pensamientos cuando alguien se concentra en ellos. Para mí es normal descubrir la mentira y el engaño porque, casi, que puedo olerlos sobre las personas. Para mí es cotidiano percibir el futuro y lo que ocurrirá; sé cuándo una persona planea un viaje, cuándo le propondrán matrimonio, si su bebé será niño o niña… ¡En fin! Tantas cosas que para el resto de los seres humanos están vedadas, para mí, son normales…”.

Paolita es hija de nuestro querido amigo Álvaro Burgos Palacios, alma bendita, con quien practiqué una suerte de hermandad hasta el fin de sus días.

Pero cuándo empezaron estas revelaciones en su hija, ella lo cuenta: “Al comienzo de 2015, al intentar cruzar una calle escuché claramente una voz dentro de mí que decía: “Get ready” (Sí, también me hablan en diferentes idiomas) tuve la certeza de que algo grande, muy grande estaba por iniciar. Fue así como, durante la Semana Santa de ese mismo año, sentada frente al fuego de la chimenea de mi casa de campo a las afueras de la ciudad me dijeron, claro y conciso, “Vas a crear un grupo”.
Solo atiné a mirar a mi alrededor y constatar que mis únicos acompañantes eran mi pareja y nuestro perro. Así que tomé una tiza en mis manos y escribí sobre los ladrillos de la chimenea: Entiendo, Acepto, Asumo”.

Andando el tiempo dice que jamás alcanzó a concebir todo lo que los ángeles tenían planeado para ella. Desde ese momento hasta hoy, asegura, sólo ha recibido regalos, señales, sincronías, manifestaciones y la sensación de un poder inconmensurable.

Fue por todos esos indicios divinos que decidió crear un espacio que bautizó con Zenitude Paz Interior, donde “despertamos conciencias con la luz de nuestros amados ángeles”.

Desde ese momento hasta hoy ha transmitido mensajes de los arcángeles a ciento de personas, se ha puesto en contacto con familiares fallecidos, ha servido de puente entre bebés en camino y sus padres así como con mascotas que tienen mucho por decirle a sus amos.

“Algunas amigas me preguntan qué se siente vivir con este don. Realmente, no tengo respuesta. No conozco nada diferente desde que era una niña. Solo sé que este regalo del cielo implica una gran responsabilidad. Estoy absolutamente convencida de que me fue dado para servir. Como asegura Charles Virtue, el angeólogo índigo con quien me certifiqué como Médium Angelical, los médiums somos simples teléfonos que transmitimos un mensaje. No intervenimos, solo somos instrumentos. Lo que implica una gran humildad y valentía”.

Aún hoy existen aquellas tres palabras escritas sobre los ladrillos de la chimenea de su finca. Meses después, cuando ya Zenitude Paz Interior era una realidad, se sentó en el mismo banco y sonrió.

Sigue en Twitter @cabomarzo

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