El legado Varela

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El legado Varela

Julio 15, 2020 - 11:50 p. m. Por: Medardo Arias Satizábal

Este 8 de agosto se cumplirán 8 años del fallecimiento del notable compositor colombiano Jairo Varela Martínez, cuyo deceso generó una de las honras fúnebres más multitudinarias en la historia de la ciudad.

Autor, entre otras melodías, de ‘Cali pachanguero’, ‘Gotas de lluvia’, ‘Sin sentimiento’, ‘Una aventura’, ‘Ruperto Mena’, ‘La Culebra’, ‘Buenaventura y Caney’, fue respetado por igual en Colombia, Nueva York, Cuba y Puerto Rico. Apenas contaba con 62 años cuando un infarto lo sorprendió en su casa del sur de Cali.

Esta es la historia privada de ‘Cali Pachanguero’: el flamboyán mostraba en sus raíces la humedad de las lluvias recientes y en sus ramas se posaban los cormoranes. Estaba a un costado de ese pequeño hotel de Marbella, en Cartagena, regido por Enrique Sedeaux, un catalán afincado en el Caribe. Podría ser hoy un hostal de mochileros; llegábamos ahí los reporteros y fotógrafos encargados de cubrir el
Festival de Música del Caribe, un evento que realizaba cada año Paco de Onís. También se hospedaban ahí algunas orquestas como el entonces joven Grupo Niche, de Cali. De cara al mar, el hostal de Sedeaux brindaba cama y alimento.

Sedeaux había dispuesto unas largas mesas con tablones apoyados sobre troncos de palmeras, en los que diariamente teníamos un menú único: pescado frito, arroz con coco, tostones de plátano y limonada con panela.

Cada tarde, el Grupo Niche ensayaba debajo del flamboyán, hasta el momento de trasladarse al Circo de Toros, a la Serrezuela, cual es el nombre de la vieja plaza de Cartagena donde el Reggae cada noche levantaba una fenomenal polvareda. Estaban ahí, en la arena, Larry Harlow, Paco de Onís, Alejandro Obregón, entre otros, dándose tragos de ron Tres Esquinas, mientras los grupos llegados de todo el Caribe saludaban con un “¡Hola Cartagena!”.

Fue precisamente Harlow, uno de los primeros en señalar la calidad interpretativa del Grupo Niche. Así lo expresó en un reportaje que me brindó para el diario Occidente, antes de subir a tarima. Me dijo que sin duda esta era una de las orquestas representativas de Colombia; aseguró también que no hubiera tomado el camino de la salsa, sin una vacación que le deparó la vida juvenil en La Habana, cuando el sonido de los tambores que siguen la elación del guaguancó, le dijo que ahí estaba parte de su existencia.

A Varela lo desvelaba la música. Después del Circo de Toros, el ensayo continuaba en las noches en el hotelito de Marbella; las voces, con acordes de trompetas, llegaban hasta las habitaciones: “De romántica luna/ el lucero que es lelo…si supieras la pena que un día sentí/ cuando cerca de mí tus montañas no vi…”.

Tarry Garcés, sobrino de Petronio Álvarez, ‘El Cuco’, tocaba el saxo en el grupo. En varias ocasiones, entre el calor y el jugo de tamarindo que el propio Sedeaux arrimaba con una jarra a los músicos, me acerqué para ver la partitura del tema que nos deparaba ya tres noches de insomnio.
Le pregunté a Tarry, y me dijo que se trataba de un homenaje a Cali, una canción que no dejaba dormir, tampoco, a Varela, en esos días de 1983.

En el grupo de músicos estaba siempre un norteamericano, sin camisa. Sudaba a mares; nunca supe si era arreglista, representante de orquestas. Tampoco conocí su nombre. La verdad es que de esa criba musical en Cartagena y otros desvelos en Cali, nació en 1984, el otro himno de la ciudad, “Cali Pachanguero”. Llegó en el álbum “No hay quinto malo”. Era la feria de Cali de ese año y se organizó un jurado para elegir el tema de las fiestas. Del jurado hizo parte Luis Fernando Caicedo Lourido, hijo del director del diario Occidente, Álvaro H. Caicedo.

Luis Fernando regresó a la redacción con el entusiasmo de haber dado un veredicto certero: “Medardo, me dijo, tienes que escuchar esa canción… se llama Cali Pachanguero, sin duda es el tema de la Feria…”.

Hoy, es el segundo himno de la ciudad.

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