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Sabiduría milenaria

Noviembre 15, 2020 - 06:40 a. m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

En estos tiempos de polarización e intolerancia, de odios y venganzas, de mentiras y divisiones, de individualismos y avaricia, es reconfortante escuchar voces de líderes que invitan a la solidaridad y la empatía, al diálogo y la integración, a la protección de la naturaleza y la búsqueda del bien común. Reconfortante y esperanzador, sobre todo cuando estas voces son de líderes políticos que tienen la posibilidad de gobernar sus países a la luz de esos principios.

El más conocido de esos líderes es sin duda don Pepe Mujica, el expresidente del Uruguay, quién nos dio el último ejemplo de su integridad y calidad humana en el ya muy difundido discurso de su renuncia y despedida del Congreso, que es todo un llamado a la reconstrucción de la democracia desde la paz y el diálogo. “En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio” dijo, para después abrazar a su enemigo político de toda la vida, el expresidente Sanguinetti.

Otro ejemplo reciente es el de David Choquehuanca, el dirigente aymará que acaba de ser elegido vicepresidente de Bolivia. Su discurso de posesión en el cargo (https://bit.ly/35wZUJf) no solo es un llamado a esos valores que hacen posible la convivencia en las modernas sociedades pluralistas y heterogéneas, sino que está profundamente enraizado en la sabiduría milenaria de los pueblos originarios de nuestra América.

Choquehuanca es un veterano líder campesino y sindical, muy activo desde los años 80, que en el 2006 fue Canciller de la República plurinacional de Bolivia, entre el 2006 y el 2017. Después del Golpe de Estado que sacó a Evo del poder, encabezó junto con Luis Arce la campaña política que los llevó a ganar las pasadas elecciones.

Su discurso hubiera podido ser un ajuste de cuentas con el gobierno golpista que persiguió a los dirigentes del MAS, que reprimió violentamente a los indígenas y a los movimientos sociales. Pero en lugar de elegir el camino de la revancha y la polarización, hizo un llamado a superar las divisiones con una bella metáfora andina: “Vamos a promover las coincidencias opositoras para buscar soluciones entre la derecha y la izquierda, entre la rebeldía de los jóvenes y la sabiduría de los abuelos, entre los límites de la ciencia y la naturaleza inquebrantable (…). Nuestra verdad es muy simple, el cóndor levanta vuelo solo cuando su ala derecha está en perfecto equilibrio con su ala izquierda”.

Para Choquehuanca el futuro de Bolivia se construirá sobre los valores de su cultura milenaria: “Volveremos a nuestro Qhapaq Ñan, el camino noble de la integración, el camino de la verdad, el camino de la hermandad, el camino de la unidad, el camino del respeto a nuestras autoridades, a nuestras hermanas, el camino del respeto al fuego, el camino del respeto a la lluvia, el camino del respeto a nuestras montañas, el camino del respeto a nuestros ríos, el camino del respeto a nuestra madre tierra, el camino de respeto a la soberanía de nuestros pueblos.

Pongámosle fin a la intolerancia a la humillación de los derechos humanos y de nuestra madre tierra. El nuevo tiempo significa escuchar el mensaje de nuestros pueblos que viene del fondo de sus corazones, significa sanar heridas, mirarnos con respeto, recuperar la patria, soñar juntos, construir hermandad, armonía, integración, esperanza para garantizar la paz y la felicidad de las nuevas generaciones”.

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