Buenaventura y Villavicencio

Buenaventura y Villavicencio

Julio 21, 2019 - 06:35 a.m. Por: Mauricio Cabrera Galvis

Exordio: el 26 de Julio ¡Caminemos por la Vida! Hay que parar el asesinato impune de los líderes sociales, de los defensores de derechos humanos, de los guerrilleros que entregaron sus armas. En toda Colombia y en más de 20 ciudades de otros países saldremos a las calles a gritar que la vida es sagrada. En Colombia se han convocado marchas en cerca de 30 ciudades. La cita en Cali es el viernes a las 5 de la tarde en la Plaza de San Francisco.

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¿Qué tienen en común Villavicencio y Buenaventura? Que después de más de 20 años no ha sido posible terminar las carreteras que las unen con el centro del país, y que los últimos derrumbes han limitado el tráfico normal de los millones de toneladas de alimentos y mercancías que surten todos los mercados nacionales.

¿Qué tienen de diferente Villavicencio y Buenaventura? Que el derrumbe que cerró el paso en Guayabetal (km. 58) se ha convertido en un problema nacional con gran despliegue en todos los medios, de manera que la carretera a los Llanos ha recibido atención prioritaria del gobierno, que inclusive ha destinado miles de millones de pesos del presupuesto nacional para la emergencia, a pesar de ser una vía entregada a un concesionario privado.

Por el contrario las restricciones de tráfico en la carretera a Buenaventura pasan casi desapercibidos en los medios nacionales, y no parece que los funcionarios de Bogotá tuvieran premura en solucionarlos, a pesar de que hace más de un año se revirtió el contrato con el concesionario privado y la vía pasó a ser responsabilidad del Invías.

Hoy el riesgo más grave en esta carretera está en el kilómetro 89 donde colapsaron totalmente dos de las cuatro calzadas de la vía y está fracturada la tercera de manera que el tráfico está restringido a una sola calzada, que por el sobreuso puede llegar a colapsar pronto, lo que cerraría totalmente el paso.

Otra diferencia importante es que la vía a los Llanos tiene alternativas: mucho más largas y deterioradas pero por lo menos existe la posibilidad de transitar. Por el contrario, después de Loboguerrero no hay vía alterna a Buenaventura, de manera que si se cierra colapsaría también nuestro comercio exterior pues, excluyendo el petróleo y los combustibles que se mueven por oleoductos, por la carretera a Buenaventura pasa la cuarta parte de los bienes que se exportan e importan del país.

Lar responsabilidad de esta carretera es del Invías, entidad que además desde hace más de un año se está quedando con los multimillonarios recursos de los peajes de la Malla Vial del Valle, sin hacerle ningún mantenimiento. El derrumbe del km. 89 fue hace tres meses y en ese momento el Invías indicó que los trabajos de recuperación podrían iniciarse en el mes de junio, pero no dijo de qué año pues hasta ahora no se han iniciado.

Parece un mal chiste pero es una tragedia que se repite. En el 2006 se anunció con bombos y platillos que después de 8 años se iban a desempolvar los diseños de esta vía y se abriría la licitación con el objetivo de terminar la construcción en tres años. Hoy la ANI dice que la licitación solo se abrirá en el tercer trimestre del 2020, sin fecha de terminación.

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