¿Una negociación ‘non sancta’?

¿Una negociación ‘non sancta’?

Noviembre 05, 2018 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

De nuevo, la sacrosanta Arquidiócesis de Cali está en el ojo del huracán, esta vez y según me aseguran, por la venta irregular de un lote de terreno en el que iba a construir un Camposanto por los lados de la urbanización La Dolores en la recta Cali-Palmira.

Sucede que hace algunas décadas la entidad que alberga al catolicismo adquirió 174.000 metros cuadrados para atender la creciente demanda de tumbas en este sector, habida cuenta que los lotes del Camposanto Metropolitano del Norte se estaban vendiendo como pan caliente.

Sin embargo, el municipio de Palmira negó el permiso respectivo y el tema quedó congelado, sujeto a la gran valorización de la tierra en este sector.

Según los expertos avaluadores, se dice que hoy en día el metro cuadrado por allí está entre 80 y 90 mil pesos. Sin embargo, la Arquidiócesis acaba de fírmarles a unos paisas una promesa de venta estipulando en $4.200 millones el valor de esta propiedad, o sea que ferió lo que valía entre los 80 y 90 mil pesos en tan solo $24.000 el mismo metro cuadrado.

Además, hay una cláusula en el susodicho contrato que reza que al momento de escriturarse esta propiedad, no se hará por los mencionados $4.200 millones sino por lo que aparece en el avalúo catastral del inmueble.

Ello constituye una irregularidad harto dolosa que si bien es usual en otras transacciones, no tiene presentación alguna que lo haga una entidad que debe proceder con diamantina y absoluta claridad.

Pero hay más: la Conferencia Episcopal Colombiana ha decretado, y es Ley Canónica, que toda transacción que supere los US$300.000 dólares -novecientos y ‘picoemillones' de pesos- debe tener la aprobación de la Santa Sede, requisito que no se cumplió al momento de firmar la respectiva promesa de compra venta.

Ante esta situación surgen varios interrogantes que es preciso que se aclaren ante la opinión pública.

Como es lógico tienen que ver sobre todo con el manejo de los dineros arquidiocesanos que han sufrido en los últimos años algunos cuestionamientos que jamás fueron atendidos por las altas jerarquías de la Iglesia Católica.

Creo que antes de que me vuelvan a enviar cartas amenazantes o simplemente se hagan los de la oreja mocha -como ha venido sucediendo siempre con las graves denuncias sobre dineros que dicen se embolataron en el pasado reciente- la Arquidiócesis debe responder a la espera de unas explicaciones satisfactorias.

De lo contrario, se corroborará con este caso que involucra a la curia caleña aquel famoso refrán que dice que “el que calla, otorga”.

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Posdata: Y a propósito, ¿qué es lo que está pasado en el convento de las Clarisas en el cual ni sus afamadas cucas han vuelto a hornear?

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