De la Tensión y el Ritmo 88915

Octubre 04, 2011 - 12:00 a. m. 2011-10-04 Por: Mario Fernando Prado

“Fuimos las primeras mujeres que hicimos gimnasia en shorts y fuimos el primer colegio que tuvo profesores hombres”. Así lo manifestó a Sirirí una egresada de aquel colegio que mañana cumplirá 75 años de su fundación.Corría el año 1936. Una educadora adelantada a su tiempo regresa de París con el ánimo de fundar un colegio para mujeres “ciudadanas del mundo” -como siempre lo dijo-. Tal expresión encerraba toda una filosofía, un planteamiento político y un desafío. “¿Mujeres estudiando?”. “¿Mujeres bachilleres?”. “¿Y la casa qué?”. “¿Y las labores domésticas?”. “Qué horror”. “Qué hecatombe”. “Esto fue el acabose”. Estas y expresiones peores brotaron de labios de hombres e incluso mujeres que no entendían semejante afrenta.Para cristalizar la idea, María Perlaza buscó una especie de socia o coequipera que le sucedió después de su muerte: Ana López de Domínguez -la señora Ana- quien con Betsabé Zapata -“Tonta, no usted sino su contestación”- conformaron una trilogía que logró sacar las primeras mujeres bachilleres del Valle del Cauca en el año 1941, en plena guerra mundial.Si este pajarraco tuviese que definir a las egresadas de este colegio, le bastaría con una sola palabra: berracas. Berracas como profesionales, como ciudadanas, como mujeres, madres, esposas, hijas e incluso amantes.En un cuento ya trajinado por cierto, se pregunta que cómo se sabe que una estudiante o egresada de ese colegio estuvo en un motel y la respuesta es que se le reconoce porque deja la cama tendida.No sé por qué pero he vivido rodeado de mujeres que han pasado por allí y todas han tenido una impronta, una diferenciación, digamos que un no se qué que las distingue por su independencia, su ‘ir más allᒠy por qué no, su belleza.El Liceo Benalcázar ha marcado un hito en la formación femenina de nuestro país. Porque las liceístas, a más de amas de casa excelentes, han escalado posiciones tales que lo único que les falta es una Presidenta de la República. Si ello fuera así, vámonos los hombres de este país porque nos ponen a trapear las escaleras del Palacio de Nariño.Y no exagero: el lemita ese de ‘Tensión y Ritmo’ y la mascota de la abeja encierran una carta de navegación edificante y desafiante: Tensión en los principios, los valores, los compromisos, el estudio, la lectura, las ideas y los momentos difíciles y Ritmo en los sentimientos, las afectos, las maneras, en las alegrías y en las tristezas. Dos palabras llenas de sabiduría que marcan una norma y un estilo de vida, que sumadas a la laboriosidad de la abeja que construye y edifica, son el activo de este plantel formativo y educativo.Las liceístas más que una mafia o cofradía, son una legión de mujeres exitosas, competitivas, con profundo sentido social como lo comprueba la Escuela María Perlaza y la Corporación de su mismo nombre en donde la responsabilidad social es palpable y lejos de figuraciones.Un mujererío conformado por mil egresadas se reunirán el próximo 15 de octubre en la sede eterna del Liceo en el barrio Santa Teresita en una celebración que reafirmará la unión y la solidaridad que siempre ha caracterizado a quienes han ocupado sus aulas.Cursé kínder en el Liceo -cuando era mixto-. Soy hermano, primo, esposo, cuñado y amigo de muchas liceístas y confieso que estas personas tienen un denominador común: le ponen a uno un punto muy alto en la vida.

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