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Avancemos

Julio 20, 2021 - 11:35 p. m. 2021-07-20 Por: María Isabel Ulloa

El último año y medio ha sido particularmente retador para nuestra región. La pandemia nos dejó secuelas económicas y sociales que se sumaron a la ya difícil situación que teníamos en términos de pobreza y desigualdad. Una muestra de esto es que entre 2019 y 2020 la cantidad de personas bajo la línea de pobreza en el Valle del Cauca pasó de 24% a 35,5% y la pobreza se duplicó, aumentando de 6,7% a 14,2% en el mismo periodo.

Lo que se vivió en muchas zonas de Cali y la mayoría de los municipios del Valle durante los largos periodos de aislamiento contra el Covid-19, fue catastrófico: miles de familias no tuvieron la posibilidad de conseguir ingresos para comprar el alimento diario, miles de personas perdieron sus trabajos aumentando brechas ya existentes. Mientras el desempleo de los hombres pasó de 9,2% a 15,3%, en los jóvenes la cifra llegó al 29% y en las mujeres al 23,4%. Lo anterior, se sumó al drama de miles de niños encerrados sin recibir educación o cuidado apropiado y en los peores casos, expuestos al maltrato. La pandemia exacerbó muchos de los males que ya padecíamos.

Estas, además de otras razones, motivaron a muchos a manifestarse en las calles desde el pasado mes de abril. Luego de un periodo de confrontación, pero también de escucha y reflexión, cada vez son menos las personas que no están de acuerdo con la necesidad de un cambio.
Incluso, me atrevo a afirmar que, a muchos, las movilizaciones pacíficas y justificadas, nos han dado aún más claridad sobre los cambios que requiere nuestra sociedad y nos han motivado a plantear acciones concretas para avanzar hacia ellos. La necesidad de entender al otro y de construir juntos desde la diferencia, es hoy más evidente que nunca.

Así como es reconocida la necesidad de muchos cambios, es imperativo reconocer también, que la pobreza y la desigualdad no se enfrentan con un aparato productivo débil. Los emprendimientos exitosos, así como los puestos de trabajo y las condiciones laborales que se reclaman, dependen mayoritariamente de una economía que funcione, con una demanda de consumidores fuerte y una oferta de productos y servicios dinámica, sostenible y de calidad.

Por esto, preocupan las cifras recientes que muestran que más del 50% de la capacidad productiva del departamento se inmovilizó durante el paro, y se presentó una cuantiosa destrucción a los bienes públicos. Solo citando un ejemplo, recuperar los semáforos nos costará a los ciudadanos alrededor de $7000 millones. Los recursos que pagamos deberían estarse invirtiendo en mejorar la educación, fortalecer los comedores comunitarios y centros de atención a la niñez, entre otras prioridades, en cambio de invertirse en recuperar lo que muchos destruyeron sin ninguna contemplación.

La invitación es a que sigamos trabajando juntos. Los que han protestado en el marco de la legalidad y el respeto, tengan la seguridad que nadie se olvidará de sus reclamos justificados, pero tengamos claro que la única forma que podremos ayudar de manera efectiva, y sobre todo sostenible, es teniendo un aparato productivo fuerte y una demanda de consumidores activa. La reactivación social y económica y social debe ser nuestra prioridad. Por eso, es tan importante el trabajo que viene haciendo el Bloque Parlamentario, la Gobernación y los gremios en buscar unas medidas especiales para nuestra región.

Además, no podemos olvidar que la vacunación es fundamental para la reactivación sin poner en riesgo la salud. Al 18 de junio nuestro departamento cuenta con el 14,3% de su población con esquema completo de inmunización y este es el resultado del trabajo conjunto entre los gobiernos, la ciudadanía y el sector privado, algo que sin duda debemos seguir apoyando y acelerando.

No podemos seguir parados y, ¡juntos tenemos el poder de avanzar!

* Directora Ejecutiva de ProPacífico
Sigue en Twitter @MariaIUlloa

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