El abusivo uso del poder

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El abusivo uso del poder

Febrero 13, 2020 - 11:50 p. m. Por: María Elvira Bonilla

No todo se puede juzgar por el rasero de lo legal e ilegal o por las inhabilidades explícitas, hay una delgada línea entre lo correcto y lo incorrecto, lo que está bien hecho y mal hecho, que marca finalmente el comportamiento ético y ejemplar. Ese es el caso de los últimos episodios con el abusivo uso del poder que se vio por parte de la familia presidencial y que produjo, como era de esperarse una reacción negativa.

Hasta ahora el presidente Duque y su esposa María Juliana Ruiz habían mantenido una cierta contención en su relación con el poder y los privilegios que se derivan de éste. Pero esta semana dieron una equívoca señal del uso inadecuado que han dado de los bienes del Estado previstos para garantizar seguridad y condiciones para el ejercicio de su mandato, y que finalmente financian los colombianos con cuantiosos aportes tributarios. Hago referencia al uso del avión presidencial para el paseo al Quindío a celebrar el cumpleaños de la hija menor del Presidente en el parque Panaca en el que se transportaron para un evento privado un grupo de niños y adultos cercanos a los Duque.

El Presidente empató con la fiesta familiar una vez concluyó sus compromisos esos sí en funciones de Jefe de Estado, en el eje cafetero. Lo cierto es que el sancocho salió mal y para decir lo menos fue francamente inapropiado y además muy poco pedagógico para unos niños que empiezan a formarse en la irrealidad de un poder prestado, que los aleja del mundo auténtico y sencillo del común de las gentes.

Pero la verdad, más que el paseo a Panaca -que sin duda no ha debido ser pagado con recursos del erario público- me impactó más el viaje ida y vuelta express de la primera dama en el avión FAC 002, adscrito también a la Presidencia- el 30 de enero de Cartagena-Bogotá-Cartagena con el propósito banal de un cambio de atuendo para asistir a una cena en la Casa del Márquez del Valdehoyos que le daba la Canciller al cuerpo diplomático en el marco del Hay Festival, como lo denunció el senador Iván Marulanda. Y resultó cierto. Los comensales tuvieron que esperarla más de dos horas, y la bitácora del avión presidencial confirma el vuelo desde Bogotá después de haber estado todo el día en Cartagena.

Excesos que a la esposa del presidente no le quedan bien porque además vale la pena recordar que una sentencia de la Corte Constitucional del magistrado Carlos Gaviria en 1994 destronó el despacho de la primera dama del organigrama de la Casa de Nariño, y después de Ana Milena Muñoz de Gaviria desapareció cualquier poder autónomo, quedando reducido al derivado de los esposos presidentes, con lo cual las tareas que asuma son a título personal, por lo cual con mayor razón debe mandar la discreción y estar en su sitio.

No se trata de exageraciones ni lo ocurrido es un episodio menor y deben leerse más bien como un campanazo oportuno para ser escuchado en la Casa de Nariño que llama a una templada de rienda al alto gobierno. El poder confunde y quienes lo ejercen suelen sentirse con licencia para todo. Porque como dicen las mamás, hay cosas que por permitidas que sean no se hacen, y las equivocaciones cuestan. Se confirma aquel dicho popular de que el diablo está en los detalles. Y en el ejercicio del poder el detalle sí que cuenta y el diablo suele hacer estragos.

Sigue en Twitter @elvira_bonilla

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