Terroristas en las fronteras

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Terroristas en las fronteras

Septiembre 17, 2019 - 11:35 p. m. Por: Marcos Peckel

Aunque la situación no es nueva, se ha hecho más evidente y álgida la realidad que terroristas, guerrilleros, narcotraficantes y criminales de todos los pelambres gozan de una guarida de lujo en Venezuela protegidos por el régimen de Maduro. El derecho internacional es ambiguo en situaciones de esta naturaleza por lo que en últimas prevalece el poder militar y diplomático que tenga el país afectado para actuar allende la frontera. Son dos las condiciones estipuladas en la carta de Naciones Unidas bajo las cuales un Estado puede atacar a otro: en defensa propia o a través de una resolución del Consejo de Seguridad.

Adicionalmente la resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas del 28 de septiembre de 2001, adoptada de manera unánime tras los ataques a las torres gemelas es contundente en la prohibición de que ningún Estado puede otorgarle refugio o apoyar de cualquier manera a organizaciones terroristas. Sin embargo, para llevar a cabo una acción militar se requiere la aprobación del Consejo de Seguridad el cual en los últimos años ha estado paralizado por la división entre Estados Unidos y Rusia y ha sido incapaz de tomar acción alguna frente a hechos que ‘ponen en peligro la paz mundial’. Al final del día actuar o no es una decisión autónoma de un gobierno que al hacerlo se expone a las consecuencias, si es que las hay.

La Operación Fénix en marzo de 2008 en la cual el Ejército colombiano dio de baja a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano no tuvo mayores consecuencias para Colombia, más allá de la bravuconada de Correa, cuyo gobierno no avalaba la presencia de las Farc en su territorio, pero tampoco la combatía y del sainete de Chávez de movilizar tropas a la frontera.

Alrededor del Planeta existen varias instancias en las que terroristas y criminales se refugian en países vecinos desde los cuales llevan a cabo sus designios, incluyendo ataques armados. En el subcontinente indio los servicios de inteligencia de Pakistán desde hace décadas patrocinan, arman, apoyan y albergan organizaciones terroristas islamistas que operan al interior de la India los cuales han llevado a cabo atentados espectaculares como el asalto al parlamento federal en Delhi en 2001 y el sitio a la ciudad de Mumbai en 2008 que dejó un saldo de dos centenares de víctimas mortales. Los dos países, poseedores de armas nucleares, que se han enfrentado en tres guerras, han estado muy cerca de una conflagración por el apoyo de Pakistán al terrorismo en India.

En 2006 Israel emprendió una amplia operación militar contra Hezbollah en Líbano tras el secuestro por parte de la organización terrorista de dos soldados en territorio israelí, en una guerra que duró 33 días. El Estado libanés, incapaz de desarmar a Hezbollah o impedir los ataques de esta a Israel, funge como espectador impotente ante lo que ha sido y sigue siendo el riesgo de una devastadora guerra. De igual manera los ataques de los que es víctima el Estado Judío desde Gaza, territorio palestino controlado por el islamista Hamás que ha causado tres guerras y enfrentamientos constantes. En África son múltiples los casos de organizaciones armadas que operan en un país al amparo de un vecino ávido de los recursos naturales o por demarcaciones territoriales precarias.

Colombia tiene en sus manos un gran desafío frente al cual debe prevalecer la prudencia, la firmeza y la defensa de la soberanía. Y obviamente la esperanza que haya un cambio al otro lado.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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