¿Se rajó el teflón?

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¿Se rajó
el teflón?

Octubre 01, 2019 - 11:35 p.m. Por: Marcos Peckel

Donald Trump ha creado un teflón tan denso y compacto que parecía inquebrantable pasara lo que pasara, hiciera lo que hiciera. Sus escándalos desde la misma campaña no han hecho sino acrecentar el mito del presidente intocable.

Su presidencia ha estado marcada por hechos, dichos y trinos a los que sólo él con su grueso teflón ha podido sobrevivir. Nombrar jueces de dudoso pasado a la Corte Suprema, prohibir la entrada de emigrantes musulmanes por el simple hecho de serlo, desviar dineros de las escuelas de los soldados para construir su muro, seguir sin rubor alguno manejando sus negocios privados desde la casa Blanca, son solo algunos de sus engendros. Su presidencia se ha convertido en una fosa para sus colaboradores habiendo abandonado ‘la nave’ los que más estabilidad le podrían haber imprimido a una presidencia plena en improvisación y presa del carácter explosivo del neoyorquino. Funcionarios experimentados y competentes como su embajadora ante la ONU Nikki Haley, su secretario de Defensa James Mattis y otros han optado por ‘la vida civil’. A varios de sus máximos dignatarios Trump los despidió por Twitter: su primer secretario de Estado, Rex Tillerson, su similar de Justicia Jeff Sessions y el más reciente, su tercer asesor de seguridad nacional, John Bolton.

Trump sobrevivió, hasta ahora, la larga investigación del fiscal especial Robert Mueller, sobre la injerencia rusa en favor de su campaña presidencial. De igual manera han ‘rebotado en el teflón presidencial’ numerosos escándalos y acusaciones de acoso sexual , incluido el de la modelo porno Stormy Daniels a quien según versiones Trump le habría pagado una gruesa suma por no revelar los detalles. Los líderes extranjeros saben cómo lidiar con Trump y ganarse su favor; hospedarse en los hoteles de la cadena Trump en sus viajes, frecuentar sus campos de golf, agasajar a sus hijos y explayarse en halagos.

La ‘maña’ presidencial de trinar y trinar sobre lo humano y lo divino, insultar por medio del ‘pajarito’ a los medios tradicionales, políticos opositores, deportistas, actores y hasta jefes de Estado, especialmente aliados de Estados Unidos, ha pasado sin mayores traumatismos. Lo anterior sin entrar en detalles de sus controvertidas políticas entre las que sobresale su desdén por la ley y la constitución, entre otras anunciando que se postulará una vez mas en 2024 para un tercer mandato.

Desde que los demócratas tomaron control de la Cámara de Representantes en enero de este año, su presidente, Nancy Pelosi, ha estado bajo enorme presión para comenzar un juicio de destitución -impeachment- a Trump a lo que hasta ahora se había resistido. Aunque son varios los causales para destituir a un presidente en ejercicio en la Unión Americana, en últimas se trata de un juicio político, no jurídico por lo que los cálculos políticos prevalecen a la hora de acometer tal procedimiento. Sin embargo, la llamada telefónica de Trump al presidente de Ucrania, el comediante Volodimir Zelenski en la que condicionó la ayuda militar a Kiev a cambio de información sobre los negocios ucranianos de su principal contendor a la casa blanca, Joe Biden, parece haber quebrado el teflón, por la crudeza, la desfachatez y el absoluto desprecio por los intereses esenciales de Estados Unidos. Más aún, parece estarse abriendo una caja de pandora pues el Primer Ministro australiano reveló que Trump le había pedido investigar a Mueller. Ya hay ansiedad entre representantes y senadores republicanos que hasta ahora habían permanecido leales a Trump.
Esto apenas está comenzando, pero parece que finalmente el teflón de Trump presenta serias grietas. ¿Se romperá del todo?

Sigue en Twitter @marcospeckel

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