Las cosas por su nombre

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Las cosas por su nombre

Enero 21, 2020 - 11:35 p. m. Por: Marcos Peckel

En la recién concluida cumbre de lucha hemisférica contra el terrorismo que se llevó a cabo en Bogotá el presidente Iván Duque anunció que Colombia adoptaba la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y la Unión europea, haciendo especial énfasis en Hezbollah, mencionada repetidamente por el primer mandatario en su alocución.

Sobre que Hezbollah es una organización terrorista no debe haber mayor debate. Fue esta agrupación, testaferro de la República Islámica de Irán, la pionera de los terroristas suicidas en el Medio Oriente con sus ataques en 1982 en Beirut a la Embajada de Estados Unidos y los cuarteles de las fuerzas de paz americanas y francesas en la misma ciudad que causaron centenares de muertos. Ese mismo modus operandi, un terrorista suicida manejando una camioneta cargada de explosivos, utilizó Hezbollah en el atentado a la Amia, sede central de la comunidad judía argentina en 1994, con un saldo de 85 muertos y centenares de heridos, el mayor atentado terrorista perpetrado contra una comunidad judía en el mundo desde el Holocausto. Hezbollah actuaba en conjunto con la embajada de Irán en Buenos Aires de acuerdo con los hallazgos del fiscal Alberto Nisman, asesinado en extrañas circunstancias en Buenos Aires hace cinco años.

Hezbollah es igualmente responsable de un ataque a turistas israelíes en el balneario de Burgas en Bulgaria en 2015, vengando con la vida de inocentes la muerte de Imad Mughniyeh su principal comandante militar acaecida años antes cuando su carro voló por los aires en Damasco. Innumerables atentados planeados por Hezbollah contra objetivos judíos e israelíes en varios países: Tailandia, Perú, Estados Unidos, Londres, India, Chipre y otros se evitaron por labores de los cuerpos de seguridad.

Hezbollah a la usanza de grupos similares, combina las formas de lucha. Es por un lado un partido político en Líbano representante de la población chiita con presencia parlamentaria y ministerial y por otro lado comanda una milicia de miles de combatientes con armamento muy superior al del ejército libanés, en abierta violación a las resoluciones 1509 y 1701 del Consejo de seguridad. Hezbollah ha sido partícipe del genocidio en Siria apoyando a Bashar al Assad y utiliza las armas contra su propia gente ya sea reprimiendo las masivas protestas que padece el Líbano en la actualidad, ya sea asesinando a políticos, como Rafiq Hariri, ex primer ministro muerto en un atentado masivo en 2005 y a otros.

La suficientemente documentada presencia de Hezbollah en Venezuela, involucrada en diversas actividades delictivas y albergada por el régimen de Maduro es motivo de preocupación para el gobierno nacional y representa una amenaza para el continente todo.

La lista de organizaciones terroristas adoptada por Colombia incluye además a las palestinas Hamás y Yihad Islámica que operan principalmente desde Gaza, la segunda cumpliendo órdenes directas de Teherán. Aunque Hamás constituye actualmente el gobierno de facto en la franja de Gaza tras expulsar en 2007 al gobierno legítimo de la Autoridad Palestina, su pasado de terrorismo puro y duro se evidenció durante la segunda intifada entre 2000 y 2004 cuando envió a centenares de suicidas indoctrinados en el odio, muchos de ellos adolescentes, a inmolarse en discotecas, supermercados, universidades, buses, restaurantes y hoteles en Israel, asesinando a más de un millar de civiles, varios de ellos niños.

Al reconocer a Hezbollah y otras organizaciones como terroristas, el gobierno nacional está simplemente llamando las cosas por su nombre.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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