¿Estará mejorando?

¿Estará mejorando?

Junio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Muy significativa e impensable hace sólo unos meses resulta la decisión adoptada por el Consejo de Derecho Humanos de la ONU (CDH) de proteger los derechos de los homosexuales y en general de la comunidad Lgbt. La resolución propuesta conjuntamente por Suráfrica y Brasil obtuvo una votación de 23 países a favor y 19 en contra, muy apretada y refleja la gran división que sobre este tema persiste no sólo en la comunidad internacional, sino al interior de numerosas sociedades. La Conferencia de países islámicos inmediatamente condenó en términos muy enérgicos la resolución, mientras que ésta recibía el voto favorable de todos los países latinoamericanos miembros del CDH. Votaron en contra los países islámicos, algunos africanos y sorprendió el voto negativo de Rusia. Este importante paso en la protección de los derechos humanos dado por el CDH se suma al de hace unas semanas cuando Libia fue suspendida por violación masiva de los derechos humanos, y al retiro de Siria como candidato de la región asiática a ocupar un lugar ante la matanza que realiza el régimen de ese país contra su propia población.Pasos valientes para un organismo que se ha caracterizado por su completa inoperancia en la misión encomendada de proteger los derechos humanos, pero que desde su creación en 2006 se había dedicado prácticamente a condenar a Israel por lo humano y lo divino, ignorando gravísimas violaciones en varios lugares del planeta donde proliferan la discriminación de género, raza, religiosa y por orientación sexual, donde son inexistentes los derechos políticos y donde se han cometido matanzas indiscriminadas de civiles. El CDH fue igualmente organizador de la conferencia contra el racismo conocida como Durban II en Ginebra en 2008, sucesora de la nefasta conferencia que tuvo lugar en el puerto surafricano en 2001 y que se convirtió en el mayor festival de odio y antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión en Ginebra el discurso central estuvo a cargo del presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad, cuyo régimen es un gran violador de los derechos humanos. Durban III debe realizarse este año en Nueva York y ya varios países, incluido el anfitrión, han anunciado que se abstendrán de participar.Con esos antecedentes hay que celebrar los tenues cambios que han ocurrido en las últimas semanas en el CDH. En parte se debe a que Estados Unidos, al comienzo de la administración Obama decidió incorporarse al organismo, boicoteado por su antecesor. Pero también al hecho que la situación en materia de derechos humanos que se ha vivenciado en la ‘primavera árabe’, más convertida en invierno, es tan grave que el organismo no podía permanecer de brazos cruzados sin poner en riesgo su propia supervivencia.Aún hay un larguísimo trecho por recorrer para que el CDH cumpla con su altruista mandato universal. Éste no es un tribunal independiente, sino un organismo compuesto por 47 Estados en representación de los bloques regionales de la ONU, elegidos por periodos de dos años, por lo cual se presta para todo tipo de politiquería y componendas; “Yo no te condeno, tú no me condenas”. En la lista de 47 siempre ha habido y presumiblemente seguirá habiendo Estados con un gran rabo de paja en materia de derechos humanos, pero si “los buenos son más”, algo se podrá hacer como lo demuestra la votación sobre los derechos de los gay.

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