¿Después de Charlie Hebdo?

¿Después de Charlie Hebdo?

Enero 14, 2015 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

Hay acontecimientos en la vida de una nación que generan cambios estructurales en su organización social y en su concepción del Estado. La Constitución del 91 en nuestro país fue, entre otras, producto del asesinato de Galán y otros candidatos presidenciales en 1989. Generalmente estos acontecimientos seminales están ligados a grandes guerras, pero hay que tener en cuenta que estas prácticamente se acabaron. Ya no hay guerras entre Estados con ejércitos que avanzan en territorio enemigo. Estas han sido reemplazadas por conflictos mucho más complejos con actores no estatales, organizaciones terroristas trasnacionales, guerrillas, insurgencias o crimen organizado.Europa reinventó sus instituciones tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos tras la Guerra de Secesión y varios países de América Latina tras las largas guerras contra las guerrillas de izquierda.El 11 de septiembre generó grandes cambios en Estados Unidos, si no en su fundamento constitucional, si a través de la ‘ley patriótica’ y otra legislación, que previamente no hubiera sido posible ni siquiera concebirlas. Las catastróficas guerras de Afganistán e Iraq, producto del mismo 11 de septiembre, están generando cambios en sentido contrario alejando a Estados Unidos de su rol de ‘policía del mundo’.Los sangrientos hechos de París contra la revista Charlie Hebdo y el supermercado judío se enmarcan dentro de esos acontecimientos que podrían transformar una sociedad. Los líderes de la V República y de Europa en general caminan por una cuerda floja, haciendo equilibrismo entre rendirse al terror de unos pocos o caer en señalamientos grupales de muchos.Se debe reforzar la lucha contra los terroristas donde quieran que estén pero evitar que la xenofobia, una enfermedad europea, gane la partida. Europa en todos su estamentos debería quizás reevaluar el concepto de ‘identidad’; qué es el ser europeo y quiénes son los que pueden ser europeos. Cómo debe el viejo continente enfrentar la problemática de su minoría musulmana, que en muchos casos se siente marginada y alienada de la identidad europea.Podrían incluso evaluar los europeos si el sacrosanto principio de la libertad de expresión no termina donde se ofende de manera grave la sensibilidad de un colectivo humano. El decano de la prensa escrita mundial, el New York Times, que se negó a reproducir las caricaturas de Mahoma de Charlie Hebdo, tiene desde su fundación el lema “todas las noticias adecuadas para publicar”, dando a entender que hay algunas que no lo son, por cualquier razón.Al otro lado, en el mundo musulmán ya comienzan a oírse voces que llaman a reevaluar los preceptos y praxis de la religión. Que es lo que hace que musulmanes, en nombre de su Dios estén cometiendo actos de extrema barbarie como lo que a diario ocurren en Nigeria, Pakistán, Somalia, Yemen, en lo que queda de Siria e Iraq y en otras latitudes. O los recientes ataques de París. ¿Por qué en nombre del Islam se llevan a cabo y se publican en la red como trofeos de guerra decapitaciones, lapidaciones, latigazos y masacres? ¿Qué es lo que impulsa a miles de jóvenes musulmanes europeos, norteamericanos y asiáticos a vincularse a las filas del Estado Islámico? ¿Por qué jóvenes musulmanes están dispuestos a inmolarse para matar por su Dios?Está por verse si los ataques en París conllevan a verdaderas transformaciones o simplemente se quedarán en una anécdota con una linda foto de líderes mundiales tomados del brazo caminando por las calles de la ciudad luz.

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