A pensar

A pensar

Junio 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Marcos Peckel

El viernes pasado se llevó a cabo, en buenahora, el lanzamiento del Centro de Pensamiento Estratégico (CPE) de la Cancillería Colombiana en un acto presidido por la jefe de esta cartera, María Ángela Holguín, y con la participación del ex canciller Guillermo Fernández de Soto y la directora de la academia diplomática de San Carlos, María Teresa Aya. Como su nombre lo indica el objetivo del centro no es otro que pensar. Estar permanentemente conectado con las complejas y cambiantes realidades global y regional, anticipar en la medida de lo posible acontecimientos e interactuar en tiempo real con la Cancillería para que se tomen las acciones y decisiones más adecuadas en materia de política exterior. Este centro debe reemplazar la vieja costumbre que tenía nuestro Ministerio de contratar costosos estudios que no servían para mucho más que engrosar anaqueles en San Carlos. En los últimos años ha habido una explosión de centros de pensamiento en el mundo sobre los más diversos tópicos, los cuales suplen las falencias y limitaciones de los gobiernos de turno, absorbidos en el día a día, desarrollando políticas y estrategias a mediano y largo plazo con significativa participación de la sociedad civil, generando de esta manera políticas verdaderamente de Estado más que de gobierno. El campo de las relaciones exteriores es complejo e intrincado y su éxito o fracaso no son tan cuantificables como las políticas económicas, de salud o educación. La política exterior está encaminada a fortalecer la seguridad, la soberanía y el bienestar de los ciudadanos. En ese sentido debe promover intercambios comerciales, culturales, científicos y obtener apoyo internacional en áreas como la lucha contra el crimen, políticas ambientales y desastres naturales. Este es un universo que incluye las relaciones bilaterales, la integración regional y el tinglado multilateral global. Este último es de gran dificultad pues impone al país tomar posición y decisiones sobre diversos y distantes temas que en apariencia no le competen, pero que a través de un laberíntico sistema de vasos comunicantes terminan afectando de una manera u otra sus alianzas y apoyos. Tal es el caso de las votaciones en las Naciones Unidas, en el Consejo de Seguridad y en otros organismos internacionales. Un ejemplo es la reciente votación en el CS sobre la intervención en Libia donde Colombia votó a favor mientras que Brasil, la potencia regional, se abstuvo. En este plano multilateral el país debe también conducir relaciones con múltiples ONG.Las relaciones regionales, por otro lado, imponen un crucial desafío a la política exterior al involucrar elementos ideológicos, de vecindad, conflictos fronterizos y por recursos, alianzas cambiantes, delicado balance de poder y concepciones diferentes sobre democracia y derechos humanos. En los últimos años Colombia ha tenido que enfrentar un complejo entorno regional, sur y latinoamericano, y la reciente victoria de Humala en Perú podría representar otro cambio en la geopolítica de la subregión.Lo anterior y muchos otros son los temas para que el flamante CPE, inaugurado con un conversatorio sobre la primavera árabe, estudie, analice y posteriormente nutra a la Cancillería con ideas prácticas, sustentadas y factibles. Para que este nuevo centro de pensamiento cumpla a cabalidad con su misión, debe, eso sí, mantenerse alejado de las fauces del clientelismo y la burocratización padecidas por la mayoría de las instituciones del Estado colombiano.

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