Envidia

Envidia

Marzo 31, 2019 - 11:45 p.m. Por: Mabel Lara

Para los creyentes la envidia es un pecado mortal de esos que van de la mano con la gula, la lujuria y hasta la pereza. Los griegos por su parte le otorgaron al dios Ptono la personificación de uno de los sentimientos más bajos del ser humano y lo asociaron con los celos.

Por siglos la humanidad, la religión y la mitología han censurado este sentimiento profundamente mezquino y cargado de inquietud que hoy me está acompañando al escribir esta columna.

Siento envidia y bien amarilla de la ciudad de Barranquilla. Siento impotencia y angustia al observar como una ciudad que años atrás poseía serios problemas de desarrollo y se convertía en noticia por los inclementes arroyos que acabaron con decenas de vidas en medio de esas aguas turbulentas, se ha convertido en el día de hoy en una de las capitales que más jalona la economía nacional gracias al trabajo mancomunado y con un propósito compartido de sus líderes.

Y no es que me alegrara de sus problemas y sus obstáculos de desarrollo, o de sus serios inconvenientes con las redes de alcantarillado; es que Cali, la ciudad que en el pasado se mostraba como hilo conductor del desarrollo de Colombia, fue superada hace una década por la arenosa.

Llegar a Barranquilla es acercase a una ciudad capital que en la más reciente encuesta del Dane presenta la tasa de desempleo más baja de la nación con un 7.8%. Los proyectos de infraestructura saltan a la vista- casi toda la ciudad está en obra- el tranvía que une a la población de Soledad Atlántico y la arenosa ya está listo para comenzar, lo que le facilitaría a poblaciones como Malambo y la misma Soledad movilizarse correctamente por un corredor férreo de primer nivel convirtiéndola realmente en una ciudad metropolitana.

A esto se suma el casi triunfo de la bancada caribe y la casa política Char- Verano de la Rosa que están a punto de salvar a la empresa electricaribe vía plan nacional de desarrollo.

Todo esto me ha dado una envidia cargadita de añoranza, porque cuando pienso en todos esos procesos ya efectivos y en el mejoramiento de las cifras de desarrollo en la última década de los habitantes de esa ciudad, pienso inmediatamente en Emcali, en el corredor verde, en las obras de infraestructura que aún nosotros no hemos podido desarrollar.

Y lo que más verde me pone de envidia es ver ese trabajo mancomunado de empresa privada, políticos en alcaldía y gobernación, además de la academia hablando de un propósito de ciudad.

Nuestras cifras de crecimiento podrían ser mejores. Nosotros fuimos la tercera ciudad más importante de Colombia, fuimos modelo de desarrollo y el rezago de perversas administraciones nos llevaron al colapso.

¿Cómo será la próxima década de Cali? ¿Quién tendrá la responsabilidad de marcar la ruta de crecimiento? Aquí nos hemos comido el cuento de elegir al menos peor, y pocos en medio de la mezquindad política, están pensando realmente en la Cali de nuestros hijos, en la Cali futura.

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas