Y llegó el video

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Y llegó el video

Septiembre 01, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Además de un espectáculo propio de las peores mafias, el video de ‘Iván Márquez’ ‘Santrich’, ‘el Paisa’, ‘Romaña’, ‘Jorge 40’ y compañía, es una declaración de la nueva forma de guerra. Es aquella que desde hace años se impulsa desde Venezuela, basada en el comunismo cubano disfrazado de reivindicaciones sociales.

Como en una caricatura, lo primero que salta a la vista son las poses de los protagonistas. Asesinos como ‘el Paisa’ cargando un fusil más grande que él, y traquetos como ‘Santrich’ envuelto en una manta a lo Arafat, con audífonos de Apple, gafas Christian Dior y un fusil terciado a lo gángster.

También es claro que el video fue realizado en Venezuela, donde los han visto paseando con cuantiosos escoltas. Allá están protegidos por Maduro, los militares encabezados por ‘mi general Padrino’ y al lado de los jefes del Eln, haciendo presencia en 17 de los 23 estados y manejando la minería ilegal y las rutas de la cocaína por las que Gentil Duarte y otros tantos mandan desde Colombia aprovechando una frontera desprotegida.

Por lo tanto, el video que incluyó una vacía declaración de treinta minutos leída por quien negoció el acuerdo de La Habana no es sólo una farsa. Visto en retrospectiva, desde la misma declaración en Oslo, cuando´Márquez’ rompió en improperios contra todo el mundo, se sabía dónde iban a terminar sus amigos y cómo era de profunda la división en las Farc, hoy evidente con el rechazo de ‘Timochenko’ y el partido Farc, la inmensa mayoría de la antigua guerrilla.

Del lado institucional no se dieron cuenta o no quisieron entender lo que sucedía, y prefirieron la división de la sociedad. Unos, los del gobierno, querían la firma como fuera y para ello usaron la paz como bandera para la reelección, además de rodearse de personajes cuestionables. Y otros usaron esas negociaciones para hacer oposición también partidista.

Ahora aparece lo que era de esperarse, no una nueva guerrilla como bien lo dice el presidente Duque. Es la reunión de lo que se ha venido preparando desde la misma Habana, dirigida a imponer y propagar la instalación de un narcoestado que se alimenta de la nivelación por lo bajo, la división de la sociedad y la dictadura que expulsa a sus ciudadanos empobrecidos o los manipula con tarjetas de racionamiento y las infames cajas de comida del chavismo. Esos son los “facilitadores de la paz” en Colombia.

Por ello, ‘Márquez’ y compañía cumplirán una nueva función. Es un movimiento donde Cuba pone la dirección, la dictadura de Venezuela aporta el petróleo y los de aquí el narcotráfico, el más rentable de los negocios. Los del video han sido los grandes narcos y se cuidaron de incluirlo en el acuerdo que no hablan ya de raspachines: inventaron quinientas mil familias que dizque viven de los narcocultivos.

Desde esa perspectiva, ellos ya no necesitan de otro ejército de 14.000 integrantes. Les basta el control del negocio, el poder para amenazar y la proclividad a la ilegalidad que fascina a muchos colombianos. Y lo combinan con la debilidad de un Estado donde el apoyo a las instituciones está por los suelos y los escándalos golpean la moral de Fuerza Pública.

Aunque no lo crea, esa es la nueva guerra de una mafia vieja que no necesita otra guerrilla. Bastará con aprovechar las contradicciones y las divisiones de una política corrompida para imponer ese comunismo que aprovecha para imponer la miseria que padecen Cuba y Venezuela.
Por eso, el video de ‘Márquez’ y sus secuaces es más que una caricatura.

Sigue en Twitter @LuguireG

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