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¡Un billón y medio más!

Noviembre 08, 2020 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

O más preciso, cuatrocientos millones de dólares, que al cambio de hoy son más o menos 1,5 billones de pesos. Esa es la gran noticia que dio el gerente de Emcali sobre la solicitud de crédito que presentará para endeudar una empresa a la cual no le han solucionado sus graves problemas.

En un diálogo por Facebook que realizó El País el jueves pasado, el señor Juan Diego Flórez anunció lo que él cree una buena nueva, y mencionó “las inversiones en acueducto y alcantarillado para plantas de tratamiento, para plantas de potabilización de agua que valen $300.000 millones, $400.000 millones”. Nada más, y nada menos.

Y como ocurre con el crédito de seiscientos cincuenta mil millones que ya le aprobaron al alcalde Ospina en el Concejo, no se sabe para qué. Eso es lo de menos en el nuevo lenguaje que se tomó al municipio con el regreso del clientelismo feroz que se apoderó de él.

Así de fácil será la cosa: dentro de muy poco, a Cali la endeudarán en 2,2 billones de pesos sin que se sepa en qué se usarán esos recursos. Lo de menos es que el gerente de Emcali no diferencie entre un billón de pesos y cuatrocientos mil dólares. A los gobernantes como a la inmensa mayoría de los concejales que deben ejercer el control político les tiene sin cuidado explicarle a la ciudadanía en qué se los van a gastar, salvo por la cuota que les corresponde.

¿Hay proyectos? No. ¿Hay presupuestos? Menos. ¿Quién aprueba eso? la junta directiva nombrada por el alcalde Ospina. ¿Quién es el señor Flórez? Según cuentan, es ficha de Juan Carlos Abadía, jefe del liberalismo en el Valle, y recomendado por el exsenador Mauricio Ospina, hermano del Alcalde y asesor de la gobernadora Clara Luz Roldán.

Flórez respondió a una invitación de los periodistas para hablar del alumbrado de once mil millones. Con el lenguaje usual de Ospina y sus muchachos pasó por encima de los cuestionamientos para afirmar que le estaba ahorrando al municipio mil millones de pesos que irían a impuestos y contribuciones.

Dijo que los once mil millones irían para “la cultura” (!), de los cuales se destinarán cuatrocientos millones a “conceptualización”. A lo mejor se los pagarán a quien se inventó la tierna historia de una niña que perdió a su abuelito en las garras del covid-19, la Esperanza que durante veinticinco días deambulará por las calles de Cali.

Es la misma retórica populista del flamante gerente de Corfecali. Un lenguaje cantinflesco con el cual les dan pan y circo a los caleños con la feria y el alumbrado mientras ejecutan las maniobras para disponer de los 2,3 billones de pesos de crédito y los contratos respectivos.

Frente a eso, los veintitrés mil millones que se gastarán en fiesta y luces en diciembre parecen una pendejada. Y nada de responder a quienes por todos los medios le piden al alcalde suspender esos gastos y destinar la plata a atender los problemas de Cali.

Nadie se opone a usar la capacidad de endeudamiento del municipio para impulsar la reactivación. Pero da susto entregarle carta blanca a un alcalde que aún tiene varios procesos abiertos en la Fiscalía por sus andanzas de hace diez años, y a la tenaza clientelista que se apoderó de Emcali, de Cali y el Valle.

Frente a esas maniobras, es imposible guardar silencio. Y mientras los procesos de Ospina llevan más de un año en la Fiscalía General de la Nación sin un avance, nada se escucha de la Personería, de la Contraloría Municipal y la de la nacional.

Silencio mudo.

Sigue en Twitter @LuguireG

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