Todo nos llega tarde…

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Todo nos llega tarde…

Septiembre 08, 2019 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

¿Sabe usted que ‘Santrich’ todavía es Representante a la Cámara? ¿Sabe que, cinco meses después, la JEP no ha resuelto el lío que creó con la negativa de una de sus salas a certificar la fecha en que cometió el delito de narcotráfico? ¿Sabe que a ‘Iván Márquez’ aún no le han resuelto su situación, a pesar de su renuencia a presentarse hace más de un año?

Esas preguntas son sólo parte de las miles que nunca resuelve nuestro Estado, cada vez más complejo y más dedicado a enredar las cosas para desviar la opinión pública. Baste recordar los escándalos de la Autopista del Sol 2, de Odebrecht y compañía donde no se han tomado las decisiones que deben ser a pesar de que ya todo está claro.

Por eso vivimos acumulando cosas por resolver. Por ejemplo, la cacería que la Corte Suprema de Justicia le decretó a Álvaro Uribe lleva ya más de quince años, y no termina. Luego de meter a la cárcel a la mitad de su gabinete, ahora lo tiene al borde de una indagatoria en un proceso que no va a terminar en nada.

O como las decisiones sobre Gustavo Petro, a quien un Tribunal conocido por su inclinación política le suspendió la sanción que la Contraloría le impuso por los errores en el manejo de las basuras de Bogotá y el daño patrimonial que causó. O como los magistrados, gerentes de Interbolsa, de Estraval y Élite con el desfalco de las libranzas y el Contralor de Antioquia, a quienes dejan libres por vencimiento de términos o por “falta de pruebas”.

Y todavía están en el aire las 73 investigaciones de la Procuraduría y los cuatro procesos que le llevaba la Corte Suprema de Justicia a Jorge Iván Ospina por sus actuaciones dudosas cuando fue alcalde de Cali, ¡hace ocho años! Claro está, el hábil expresidente del Partido Verde, exsenador de la República y demás, renunció a todos esos alamares, lo que implicó el traslado de las investigaciones penales a la Fiscalía.

Son años los que pasan para que se resuelvan los entuertos que acaban con la confianza en el Estado. Años en los cuales la política se judicializó y la justicia se politizó, llevando a la impunidad hechos que deberían estar aclarados para que no se conviertan en un lastre.

Pero eso no parece importar, y no se reforma la política ni la justicia para que funcionen como debe ser. Entonces, criminales como ‘El Paisa’, ‘Romaña’, ‘Santrich’ o ‘Márquez’ se burlan de los compromisos que firmaron, mientras el terror y las masacres regresan y el Estado está cada vez más distante de los ciudadanos que debe proteger.

Es como si estuviéramos condenados a no cambiar para detener los males que nos asedian. O como si aguardáramos que algo mágico haga la tarea que no queremos hacer, afectados quizás por la indiferencia y el rechazo que nos produce tanta indolencia.

¿Qué estamos esperando? Ojalá no tengamos que repetir los versos de Julio Flórez:

Todo nos llega tarde... ¡Hasta la muerte! Nunca se satisface ni alcanza la dulce posesión de una esperanza cuando el deseo acósanos más fuerte.

Todo puede llegar: pero se advierte que todo llega tarde: la bonanza, después de la tragedia: la alabanza cuando ya está la inspiración inerte.

La justicia nos muestra su balanza cuando sus siglos en la Historia vierte el Tiempo mudo que en el orbe avanza;

Y la gloria, esa ninfa de la suerte, solo en las sepulturas danza. Todo nos llega tarde... ¡Hasta la muerte!


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¡Aleluya! El Presidente de la República fue a Popayán.

Sigue en Twitter @LuguireG

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