¡Se lució!

¡Se lució!

Julio 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Sin la presencia del presidente Juan Manuel Santos, con la defensa a gritos de su vicepresidente Angelino Garzón ante la silbatina generalizada y con la sordina de los medios de comunicación bogotanos, Cali inauguró los Juegos Mundiales 2013. Y nuestra gente dio otra de aquellas demostraciones de civismo que nos han hecho famosos.Lo del pasado jueves fue excepcional. Como en sus mejores tiempos, los 35.000 asistentes a la ceremonia aplaudieron a las delegaciones de tal manera que los deportistas salieron impresionados. Si alguna duda les quedaba, todos debieron sentir que estaban en su casa. Eso es lo que siempre hacemos aquí con nuestros visitantes. Sólo que el jueves fue clamoroso.Y qué decir de los cantos sobre Cali y sobre Colombia. O del himno Nacional, interpretado por la soprano Betty Garcés y después acompañada por miles de voces. Y la coreografía de los cientos de bailarines que dieron una soberbia demostración, encabezados por el Mulato. De nuevo la salsa se expresó como factor de identidad que volvió a emocionar a los que estábamos en el Pascual Guerrero. Y de nuevo, el público hizo la mitad o más del espectáculo.Mención aparte debe hacerse a la banda de José Aguirre. Treinta músicos y los arreglos de José, excepcional director, trompetista y compositor, rompieron la noche con temas que permitieron el lucimiento a los bailarines y a la coreografía montada para la ocasión. Hasta que llegó el Cali Pachanguero de Jairo Varela. Entonces todo fue locura y emoción y lágrimas. Y otra vez los coros de un público entregado sin reservas.El espectáculo ha tenido críticas. Iniciar con un video que planteó la evolución y poco desarrolló, o montar una campaña publicitaria que habla de Colombia pero nada de Cali, que es en inglés y dura diez minutos, no pareció lo más acertado. También, la escasez de luz pese a tener decenas de reflectores dificultó la visibilidad en las tribunas de norte, sur y oriental, y entorpeció la transmisión por televisión. Pese a ello, cumplió con las expectativas.Y la política se cruzó en el camino. Después se supo que el presidente Santos le pidió al director de Coldeportes que leyera sus palabras ante la imposibilidad de asistir debido a problemas de salud. Pero se apareció don Angelino Garzón, le devolvió el texto del presidente a su edecán y provocó una rechifla enorme. Y echó un discurso de diez minutos donde el candidato a la alcaldía parecía más en campaña que en un acto solemne. Fue una perorata larga, populachera y desencajada, de la cual se destacó su frase en la cual reconoce que volvimos a ser la capital deportiva de “Latinoamérica y el Caribe” (!).Al final, fue Cali la protagonista. La Cali cívica que se entrega cuando le dan motivo para sentirse orgullosa. Hace dos años, los juegos eran un embeleco. El empuje del gobierno municipal, la seriedad de Rodrigo Otoya y el comité organizador, y el respaldo del gobierno nacional y la empresa privada, los hicieron realidad. No importa que los canales nacionales prefieran transmitir Colombiamoda porque allá si pautan y que los Juegos no hubieran podido pagar lo que les pidieron, o que no fueran el enorme negocio que otro medio bogotano se imaginó.Ninguna de esas mezquindades se impuso. Lo que valió fue la capacidad de los caleños para mostrarse unidos alrededor de las buenas causas. Por eso, el lema del pasado jueves es nuestra bandera: “¡se lució, Cali se lució!”.

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