S.O.S. San Andrés

S.O.S. San Andrés

Enero 11, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Además de un sitio que despierta las ambiciones de Nicaragua, San Andrés es una de las bellezas de Colombia. Por eso hay que defenderla del abandono y los males que la acechan.La isla tiene una carretera vital para su turismo. Pero nunca se termina. Llevan seis años, han invertido $50.000 millones y sólo han construido 4,5 kilómetros. Qué decir de lo que contó Miky Calero: una calle, frente a la Gobernación, la han abierto diez veces en los últimos cinco años y no existe quién se responsabilice de tal afrenta. Es el peor ejemplo de cómo se conjugan la retórica con la politiquería y la corrupción, para hacer que no se le crea a la autoridad.Y para generar situaciones que no se compadecen con el espíritu tranquilo de los isleños. Hoy, los jóvenes marinos, diestros como pocos, se arriesgan en sus lanchas para llevar combustible a las que atraviesan cerca de la isla llevando drogas ilícitas. Los que logran su objetivo, pocos por cierto, se enriquecen y gastan como locos. Los otros, la mayoría, terminan en las cárceles de Centroamérica o Estados Unidos, cuando no muertos. O con un brazalete del Inpec en sus tobillos, que no les impide continuar con sus fechorías.Es un mundo sórdido, que aprovecha la posición estratégica de San Andrés. Y crece ante la incapacidad del Estado para ofrecer progreso. Un mundo que es alimentado por poderosos personajes que, según conocedores, tienen grandes negocios como fachadas y se llevan la riqueza para el extranjero. Lo inexplicable es que no exista un comando de inteligencia que se anticipe a lo que acontece, evitando así el reinado de los narcos, causantes de casi todos los crímenes en la isla.Mientras eso ocurre, las playas, el gran atractivo turístico de San Andrés, sufren el embate el calentamiento global. Pero nadie se mueve a construir las defensas que requiere la isla. La consecuencia es que el mar de leva ya llega hasta el hall de algunos hoteles o penetra restaurantes en la zona de San Luis. Y la carretera se convierte en receptora de basuras, que no son recogidas por una administración indolente o incapaz de cumplir sus obligaciones.Hace algunos años se anunciaron inversiones gigantescas para San Andrés, a consecuencia del fallo de la Corte Internacional de Justicia que benefició a Nicaragua. Incluso nombraron pomposos delegados presidenciales. Hoy, los delegados desaparecieron. Y salvo los subsidios que les entregaron a pescadores y no pescadores, nada se ha invertido. Por supuesto, la pesca escasea porque es preferible recibir subsidios que salir al mar. Y los altos funcionarios, Cancilleres y Ministros, ya no van a la isla. Ya no está de moda. Ya no es necesario el sofoco por el calor del Caribe, porque el diferendo con Nicaragua dejó de ser moda en Bogotá. Ahora se viene una nueva elección de Gobernador. Pero ya se sabe que los gamonales de siempre impondrán el sucesor de una gobernadora que fue elegida como esperanza de cambio y se convirtió en una gran decepción.Pero la isla sigue allí, con su belleza y sus problemas que reclaman soluciones. Soluciones fáciles algunas o de importancia otras que necesitan decisiones importantes para impedir que se acaben de destruir las playas y el turismo. O que la carretera circunvalar siga siendo el monumento a la desvergüenza que ofende a los sanandresanos, tan colombianos como cada uno de nosotros.

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