Rey de burlas

Rey de burlas

Junio 02, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Las actuaciones de la justicia colombiana frente a los delitos y los delincuentes parecen ya sacadas de la imaginación. Si no fueran reales, son tan increíbles que parecen una novela de ficción.

Hace 35 años, Pablo Escobar ordenó a alias ‘Popeye’ asesinar a Guillermo Cano, director de El Espectador. Según lo narrado por el jefe de sicarios de Escobar en infinidad de entrevistas, él participó en la consecución de los autores materiales y la planeación del crimen.

Pero ‘Popeye’ nunca fue vinculado al proceso, como no lo ha sido en cientos que aún permanecen impunes en los que él ha reconocido su participación. Ahora, alguien encuentra razones para vincularlo y le dicta orden de captura para procesarlo, ¡35 años después y decenas de declaraciones del criminal reconociendo su participación!

A Ávaro Gómez Hurtado lo asesinaron saliendo de la Universidad donde enseñaba, llenándolo de balazos de ametralladora. Se inició entonces el esfuerzo por desviar la investigación del crimen de quien fue el más importante opositor del régimen representado por el expresidente Ernestro Samper Pizano. Sicarios, mafiosos, miembros del Ejército, amigos de Gómez, toda clase de personajes fueron involucrados y decenas de hipótesis inventaron para tapar la verdad.

Y esa verdad nunca se supo. O se sabe pero no existe en la justicia colombiana. 24 años después se realiza la reconstrucción del crimen. Sacan el carro en el que lo acribillaron, lo llevan en grúa al sitio del crimen y citan al chofer que se salvó, así como a una vendedora de frutas de entonces.

“Esta es una diligencia inocua. De aquí no va ha salir nada, han pasado muchos años y entre los relatos nos estamos contradiciendo”, dijo don Luis Ojeda, conductor del carro de la víctima. Y dio una lección: “Esto debió hacerse años atrás, no hoy”. ¡24 años después!

A Gerardo Bedoya Borrero, quien fue codirector de El Siglo con Álvaro Gómez y después director de opinión de El País, lo asesinaron en 1997. Fue un crítico implacable del narcotráfico, del régimen de Samper y de la corrupción.

A los pocos días de sus asesinato, la Fiscalía me llamó a rendir una declaración. Al oír sus absurdas preguntas entendí el afán del fiscal a cargo de desviar la investigación. Años después me llamaron a ampliar la declaración. La única pregunta fue: “¿Tiene algo qué agregar?”

El proceso se lo llevaron a la unidad de delitos contra los derechos humanos de la Fiscalía debido a los reclamos de la SIP por la impunidad del asesinato. Hace pocos días, una Fiscal muy respetuosa y calificada me ha llamado a declarar de nuevo en un proceso que lleva 22 años muerto en un anaquel así lo hayan declarado como de lesa humanidad. ¡22 años!

Y la impunidad para 'Santrich'. Una sala de la JEP lo defiende y lo libera. La Fiscalía lo captura y pide abrirle un proceso, en forma atropellada. El Consejo de Estado beneficia al acusado de traficar drogas después del 1 de diciembre de 2016, reconociéndole fuero de congresista. La Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia lo libera dizque por tener fuero, y otra de sus salas abre otro proceso.

Eso es la peor expresión del santanderismo para no asumir la responsabilidad de castigar a un delincuente. Muerto de la risa, el tipo dice que en su caso “se desconoció el ordenamiento jurídico” y se burla de todos, empezando por los jueces a los cuales no reconoce autoridad.
¿Quién se burla de la justicia si no es la propia justicia?

Sigue en Twitter @LuguireG

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