Reelegir la corrupción

Reelegir la corrupción

Junio 16, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Las encuestas están diciendo que Jorge Iván Ospina puede ser el futuro alcalde de Cali. Preparar a la ciudad para semejante golpe es la tarea que sigue, si de lo que se trata es de defender la transparencia y el patrimonio público de sus ya conocidas maniobras.

Cuando vaya a votar, nadie puede ignorar que Ospina fue el impulsor de la remodelación del Estadio Pascual Guerrero. Y que como por arte de magia, o de mafia, usó el fondo mixto para la promoción del Deporte del Valle manejado por Pascual Guerrero junior para burlar las leyes sobre contratación y asignar a dedo los contratos.

Eso parece olvidársele a la Procuraduría y a la Fiscalía, que aún no le cuentan a los caleños en qué estado se encuentran las 73 investigaciones que le abrieron por actuaciones como la que significó pasar de un presupuesto para el estadio de $29.000 millones a un desembolso efectivo de más de $130.000 millones, de cuenta del erario municipal, de los impuestos que pagamos. Aún hoy nadie sabe qué pasó con los escándalos sobre el tablero electrónico, sobre la silletería, sobre los locales del estadio y la manera en que fueron adjudicados.

También parece olvidarse que el exjefe del Partido Verde permitió la continuidad del contrato ruinoso que le entregó a SiCali el manejo de los impuestos municipales. Porqué lo hizo a pesar de que su antecesor Apolinar Salcedo fue destituido por ese contrato, de conocer quién intervino para perfeccionar esa maturranga y cuáles fueron los abogados. Y qué consecuencias perversas tuvo para las finanzas del municipio hasta que la justicia reconoció la ilegalidad del esperpento.

Pero Jorge Iván, que también usó sus artes para apoderarse del Partido Verde y lo puso a su servicio a pesar del rechazo de quienes lo fundaron, ignoró tales hechos. Y después contrató a un abogado con la plata de la Secretaría de Infraestructura, es decir de todos los caleños, para que no hiciera nada. Pero, qué curioso, ese mismo abogado le sirvió para que lo defendiera con sus conocidos vínculos en los altos círculos de la Justicia.

Se sabe que el hábil candidato a repetir en la alcaldía prefirió no presentarse a una nueva elección en el Congreso, con lo cual se libró de que la Corte Suprema continuara con los procesos que le adelantaba por algunas de sus actuaciones en Cali y por otras en la capital de la República. Ahora, esos procesos andan volteando por la Fiscalía y regresaron a la lentitud y la oscuridad que le permiten presentarse como un gran administrador público.

Son muchas las respuestas que le debe Jorge Iván Ospina a los caleños. Muchas las explicaciones sobre sus relaciones con Juan Carlos Martínez y ahora con Gustavo Petro, sobre su irresponsabilidad al presupuestar las Megaobras y la adjudicación de los primeros contratos de esos proyectos a los mismos consorcios de las vigencias futuras del exgobernador Juan Carlos Abadía, sus socio en la aspiración junto con Roy Barreras. O sobre los escándalos de la venta de boletas para los palcos del salsódromo y los contratos de artistas para la Feria de Cali, donde se vio la mano de un personaje al que le dicen ‘el Chamo’.

Sin embargo, la gente olvida la historia mal escrita por políticos mal intencionados disfrazados de revolucionarios. Por ello, las encuestas dicen que en Cali se va a reelegir la corrupción, desmintiendo la sentencia popular: “al perro no lo capan dos veces”.

Sigue en Twitter @LuguireG

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