Que responda

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Que responda

Octubre 13, 2019 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

A Jorge Iván Ospina lo está procesando un juzgado penal por una actuación suya como alcalde de Cali de las tantas que nunca ha respondido. Él no es víctima sino autor de hechos que después de diez años aún no tiene respuestas, a pesar de lo cual pretende volver a ser alcalde de la ciudad.

Durante muchos años, a ese aspirante a repetir la alcaldía se le ha reclamado que aclare lo ocurrido con la reparación del estadio Pascual Guerrero, que empezó costando alrededor de $28.000 millones y el municipio debió pagar más de $120.000 millones. Que explique porqué usó los convenios interadministrativos para evitar las licitaciones en una obra de tales proporciones.

También se le ha pedido que explique por qué no acabó con el malhadado contrato con Sicali, donde se manejaron los impuestos municipales gracias a las maniobras de su antecesor Apolinar Salcedo. Pero él se negó y aún hoy no le explica a los caleños la razón de sus malas decisiones.

A Ospina se le ha pedido que explique porqué permitió que se entregara a Hafira Ve Hatziva $6.825 millones para construir la terminal Calima del MÍO. Por qué no pidió cuentas a su presidente de Metrocali, Luis Eduardo Barrera, y lo mantuvo contra toda evidencia. Nunca respondió.

A él le han pedido que explique porqué utilizó instituciones como la Sociedad de Mejoras Públicas y la Secretaría de Cultura del Municipio para contratar cosas absurdas que nunca se realizaron y que constan en declaraciones públicas. Pero él nunca ha asumido su responsabilidad.

A ese señor, que como todo ciudadano debe responder a la justicia por sus actos, le están exigiendo que aclare todo lo que hizo cuando fue alcalde. Pero él se declara víctima y se va por la calle de en medio, haciendo una huelga de hambre para desviar la atención.

Ahora, y ante la decisión de un Juzgado que lo llama a imputarlo de delitos, lo que no se hizo durante diez años, Ospina arma un tinglado y no responde por sus actos. Y se envuelve en la mentira para acusar de mafioso a quien se atreva a criticarlo, a la justicia que le pide cuentas, a los medios que destapan sus enredos, a quienes como él quieren ser alcaldes de Cali.

Esa es una copia de lo que ha hecho su jefe Gustavo Petro para deslegitimar al Estado de Derecho y evadir su responsabilidad cuando fue alcalde de Bogotá. Acusar de mafiosos a sus contrincantes, acusar a los medios que lo cuestionan y lo investigan, de mafiosos a cualquiera que no forme parte de esa alianza clientelista que pretende capturar la administración municipal con su nombre.

A Jorge Iván Ospina se le pide que responda si es cierto que tuvo varios procesos en la Corte Suprema de Justicia, que su abogado era el fiscal anticorrupción Moreno y su juez el magistrado Malo, hoy presos por el cartel de la toga. Nada ha dicho.

A él se le pide que responda por los interrogantes que dejó su paso por la alcaldía y que no deslegitime aún más a la justicia que tiene pruebas para llamarlo a juicio el quince de noviembre. La forma en que está actuando indica que no le interesa la transparencia sino la mentira.

Ese candidato experto en retórica no da claridad sobre lo que hizo. Prefiere intimidar a los jueces que lo van a juzgar y a los periodistas que han investigado sus confusos procederes. Y sindicar a los demás, usando la huelga de hambre para conseguir solidaridades y engañar a la opinión pública.

Sigue en Twitter @LuguireG

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