¿Por qué no lo tumban?

¿Por qué no lo tumban?

Agosto 19, 2018 - 09:04 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Millones de venezolanos desarraigados, su país arruinado y una dictadura que no parece tener fin distinto a robar y condenar al hambre a su pueblo. Ese es el panorama de un vecino que sufre sin posibilidades de salir si alguien no toma la iniciativa para acabar con tanta tiranía.

Lo que pasa allí es increíble. No hay servicio de salud, la gente se muere por falta de atención, de drogas, de caridad entre el chavismo que acabó con el que debía ser el país más próspero de Latinoamérica. Ya no hay gasolina a pesar de tener las reservas de petróleo del mundo. No producen alimentos, racionan la energía y el agua potable y la gente no tiene qué comer.

La producción de petróleo va en picada, pasando de tres millones y medio de barriles diarios a un millón doscientos mil, casi lo que produce Colombia. Y no puede exportarlo porque cada barco que salga de sus aguas territoriales se lo decomisan para pagar las deudas que el régimen ha regado por todo el mundo. Le embargaron a la petrolera Citgo que le daba algunos dólares con la venta de gasolina en Estados Unidos porque no cumple sus obligaciones.

Y lo de la inflación es un horror que condena a la miseria a los venezolanos que quedan en su patria. No hay dinero y a cada rato Nicolás Maduro se inventa reconversiones monetarias que no le imprimen porque no le paga a los fabricantes de billetes. Es lo mismo que con la exportación de petróleo y lo que sucede con la importación de alimentos: nadie les vende porque no pagan.

Pero a los venezolanos los tratan como esclavos. Le dan comida a quien es leal a la dictadura y le pagan a quien los respalde en manifestaciones mentirosas. Le dan prebendas a quien delate o asesine a quien se oponga. Y le dan cárcel, bala, torturas, destierro e ignominia a quien no forme parte del corrompido círculo del poder.

El transporte público desaparece y ahora suben la gasolina pero la seguirán regalando a quien tenga el ‘carné de la patria’, invento de las dictaduras para imponer su terror. Los demás, que se vayan de Venezuela, o que se mueran de hambre, o que mendiguen. Por eso, millones de venezolanos andan por América buscando su vida.

Son seres humanos, profesionales que trabajan de meseros o recogiendo cartones o se paran en los semáforos a pedir ayuda, mientras sus ciudades se quedan vacías. Son ellos a quienes Maduro condenó a la pobreza, los echó de su país, no les da pasaporte y ahora los insulta. Son como parias, la prueba fehaciente de que el régimen venezolano es lo más parecido al nazismo y el producto de la amoralidad.

Ese régimen es sostenido por unas Fuerzas Militares miserables y bandidas que usan las armas contra su propio pueblo. Ellos, con un tal general Padrino a la cabeza, son los verdaderos detentadores del poder que patrocina el narcotráfico y al ELN y persigue a quien se atreva a disentir. Ellos, que manejan a Pdvsa y usan a Maduro y al socialismo como mascarones para encubrir el terror que manipula el gobierno de Cuba a cambio del petróleo que le regalan.

En Venezuela no hay una oposición coherente, pero sí miles de protestas diarias por cosas como el hambre y la salud, reprimidas a sangre y fuego. Lo que existe es un gobierno criminal que acaba con ese país, destruye a los venezolanos y le echa la culpa a Colombia hasta del invierno. ¡Qué animales!

¿Por qué no lo tumban como sea?

Sigue en Twitter @LuguireG

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