Pintados en la pared

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Septiembre 22, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Una ley en la cual no se tuvo en cuenta la opinión de los colombianos, ordenó pagar a todos los usuarios de energía el descalabro de Electricaribe a través de una contribución que, se supone, es temporal. No será extraño entonces que nos obliguen a pagar, mediante otra ley, el descalabro que se produjo en Hidroituango, al igual que nos tocó hacerlo con el Metro de Medellín.

Y no es que tengamos envidia de lo que es capaz de hacer la bancada de la Costa Atlántica, o del poder enorme de los antioqueños para hacer que todos paguemos lo que ellos han hecho mal. Por supuesto, no hemos tenido tres presidentes y medio como los paisas, ni el poder de la bancada costeña para obligar al resto de la Nación a pagar lo que la mezcla de concesiones vagabundas y de políticos que incentivan el no pago de los servicios público produjo en Electricaribe.

El caso es que el Valle ha tenido que pagar lo que no se ha comido. Es decir, un metro para Medellín y la quiebra de una entidad que el Estado debió vigilar para que no llegara a la ruina que ahora nos obliga a aportar $20.000 millones a los estratos cuatro, cinco y seis de Cali. Sí, los que trabajamos por nuestro futuro en esta ciudad debemos cancelar el colapso de una empresa que está a más de dos mil kilómetros de nuestras casas.

La decisión se tomó en Bogotá. Y desde allá nos mandaron a decir que nosotros no tenemos derecho a que los impuestos de todos los colombianos aporten a la construcción del Metro ligero que necesita Cali y que despreció el Alcalde Municipal. Y nadie nos responde por la terminación de la vía a Buenaventura, o por las platas que Invías recauda en los peajes de la malla vial del departamento, por la doble calzada Santander de Quilichao a Popayán o por los derrumbes en la vía Buenaventura - Buga que pueden causar un desastre peor al de la vía Bogotá Villavicencio.

Desde la Capital nos han dicho que aunque van cinco años de estudios de la vía Mulaló - Loboguerrero, faltan otros dos para que se hagan los que exige la Anla. Entonces se sabrá si dan la licencia. Y que se demorarán un año más para realizar los estudios que determinarán la atención a los derrumbes en la vía Buga - Buenaventura, que dentro de otro año se verá cómo se termina la vía a Buenaventura, que en el mismo lapso se sabrá el operador que atienda la malla vial, que veremos cuándo construimos la doble calzada a Popayán.

Es decir, nada. Tenemos que pagar los desastres de otras partes, pero aquí, nada de nada. Y no sería raro que dentro de poco nos hagan pagar el desastre de Hidroituango que según la Contraloría General de la República es un enorme descalabro ejecutado por EPM, el cual tendremos que asumir pues “afecta la seguridad energética de Colombia”.

Entre tanto, el Bloque Parlamentario invita al Ministro de Hacienda quien no dice nada mientras la de Transporte niega el aporte de la Nación al tren metropolitano que obliga la ley de Metros. Nos toman del pelo porque no pesamos en el concierto nacional y nuestras autoridades parecen convidadas de piedra, concentradas como están en las elecciones de sus sucesores y sucesoras.

Infortunadamente, nos ‘maman gallo’ y estamos pintados en la pared. Por eso tuvimos que pagar el Metro de Medellín y Electrocaribe y no demoramos en tener que asumir el desastre de Hidroituango. Pero nuestras necesidades no cuentan.

Al parecer falta un paro cívico para lograr que el Valle y Cali vuelvan a ser escuchados en Bogotá.

Sigue en Twitter @LuguireG

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