Nuestra democracia

Nuestra democracia

Agosto 04, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Estamos en campaña por la alcaldía y la gobernación. O mejor, los de siempre están en campaña, mientras la gente del común demuestra su indiferencia ante un espectáculo lleno de personajes cuestionados, de campañas costosas e inútiles y de discursos distantes de sus necesidades.

Cali tendrá diez candidatos a la alcaldía. La lista la encabeza el cuestionado Jorge Iván Ospina acompañado del cuestionado Roy Barreras, nada más que Gustavo Petro y el cada vez más cuestionado expresidente César Gaviria. Además de la exministra Mariana Garcés y su séquito, a su lado dicen que estarán la maquinaria de la gobernadora Dilian Toro, de don José Luis Pérez y una multitud de personajes conocidos de autos.

Allí no importan las más de setenta investigaciones que le adelanta la Procuraduría ni las decenas que le lleva la Fiscalía, por una de las cuales ya le imputaron cargos el pasado mayo. Para esos conspicuos líderes y ‘lideresas’, uno de los cuales, Senador él, dice que “no importa, yo manejo la Fiscalía”; para los lagartos y quienes rumian rencor contra los que llaman ricos y empresarios, el exalcalde va de primero en las encuestas. Lo ven triunfador y el dispensador de mermelada y quién sabe qué más para los próximos cuatro años, por lo cual sería un suicidio no avalarlo.

Y sigue don Roberto Ortiz, a quien poco quieren en la Alcaldía donde lo llaman “primario” y quien es un enigma en las materias de la administración publica. Apoyado por el Centro Democrático que no tuvo de otra y rodeado de personajes en algunos casos cuestionados y en otras conocidos por sus ejecutorias, el ‘Chontico’ parece ser el rival de Ospina.

Su poder económico le permitirá mantener la campaña y las adhesiones interesadas. Puede ser el ganador, por lo cual varios de los arriba citados aún esperan con prudencia para pronunciarse, ante la posibilidad de que prospere alguna de las causas judiciales contra Jorge Iván.

Igual o peor sucede para la Gobernación. Diez candidatos y una que arrasa en las encuestas apoyada por la maquinaria de la gobernadora Dilian que sí sabe cómo y para qué se gobierna. De nuevo, Roy Barreras y una pléyade de alepruses con cola en las fiscalías, procuradurías y contralorías, que firman avales y coavales, llenaron los salones de la Registraduría para su inscripción. ¿Cómo quedarse afuera a pesar de las investigaciones que rondan a doña Clara Luz Roldán por su paso por la alcaldía de Cali o por Coldeportes? ¡Sería imperdonable!

Dicen que hay que aplicar la presunción de inocencia, pues no hay espacio para pensar en la ética. Hay que estar donde es, donde hay lo que es. Por eso, no importan las dudas y lo mejor es aplastar los rivales y atemorizar con el poder a quienes se apartan de las directrices oficiales. De eso son maestros muchos de quienes la tienen Clara.

Así está la cosa, sin contar con lo que ocurrirá en el Concejo y en la Asamblea, epicentros de maniobras tristes. Ello implicará que ignoren a personajes importantes como Alejandro Eder en Cali, cuya campaña, según voces en la alcaldía, “no pegó”. O a Francisco Lourido y Óscar Gamboa para la gobernación del Valle.

Y los vallecaucanos que no viven el mundo espeso de la política regional y local seguirán alejados de ese clientelismo donde la ética, los principios, la decencia y la idoneidad son enemigos de los favoritos. Ojalá no sea así y se produzca la sorpresa que se necesita para romper con el pasado.

Sigue en Twitter @LuguireG

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