Mi Cali Bella

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Mi Cali Bella

Mayo 31, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Así dice la canción que en 1970 lanzó la orquesta Billo’s Caracas Boys, enamorando del todo a una ciudad que ha tenido en la música uno de sus referentes históricos y sociales más importantes. Es la forma en que quienes nos visitan y quienes aquí viven expresan su cariño por una urbe y por una comunidad que se lo merecen.Esa historia tiene muchos antecedentes. En los años 50 pasó por aquí el gran maestro Lucho Bermúdez, quien se inventó San Fernando, porro que suena aún en todo el mundo, y que fue grabado hasta por Dámaso Pérez Prado y Benny Moré. Fue su reconocimiento a lo que ya empezaba a ser vox populi, el cariño, la alegría y la forma de bailar de los y las caleñas.Un antecedente fue ‘Linda Caleñita’, grabada en 1954 por Olga Chorens y Tony Álvarez con la Sonora Matancera: “Yo no te olvidaré jamás y sólo cantaré por tí”, dijeron entonces, en un porro compuesto también por Lucho Bermúdez. Eso se oyó en todo el Caribe y en toda Latinoamérica, poniendo el nombre de la ciudad en boca de muchos.Cuando llegó la Feria, aparecieron en gran cantidad las orquestas y los compositores inspirados en Cali. Por ejemplo, Fruko y sus Tesos, el antecedente de la salsa que con Me voy P’a Cali, anunció lo que se venía. Después fueron Richie Ray y Bobby Cruz quienes en 1969, y en una de sus memorables visitas a Cabo Rojeño se inventaron “Amparo Arrebato”, el símbolo de la noche y la alegría de una ciudad que no duerme. “Que viva Cali, Cali Chipichape y Yumbo”Y qué tal “Las caleñas son como las flores que vestidas van de mil colores”, escrita por el bogotano Jorge Arturo Ospina y grabada en 1975 por Piper Pimienta. Luego siguió la serie de Jairo Varela que con su “Cali Pachanguero” de 1984 puso la nota muy alta, seguido con “Del puente para allá”. Y Cali Ají: “Si por la quinta vas pasando, es mi Cali bella que vas atravesando”. A lo que contestó Guayacán, que con Nino Caicedo y Alexis Lozano hicieron el inolvidable “Oiga, mire, vea, véngase a Cali para que vea”(…) “Si se me acalora no mire la hora, tómese un raspao y cuento acabao”. Son los ídolos creados por la imaginación popular que caen en el embrujo de una Cali creciente y vigorosa, y responden a esa cultura popular que se alimenta de la música. Es como si desde los años 50, cuando nació El País, la consigna fuera hablar bien de la capital vallecaucana . “Que todo el mundo te cante, que todo el mundo te mime”. “Cali, luz de un nuevo cielo”. “Cali, tierra de lindas y hermosas mujeres”, dicen los pregones que están grabados en la mente de los caleños, y despiertan en los visitantes el cariño por nosotros. Es lo que hizo crecer una particular forma de bailar y de sentir la ciudad. Una sociedad cosmopolita, constituida por personas venidas de todas partes en busca de oportunidades, o de abrigo. Es el Delirio que llama la atención del mundo y son los bailarines que andan por el planeta mostrando lo que aquí se vive a diario. Eso lo han hecho posible quienes han creído en las bondades de nuestra tierra. Los que han aportado para superar los escollos. Por supuesto, no todo está superado y aún nos falta mucho en la tarea de construir la ciudad que soñamos. Pero todos podemos aportar si llevamos en la cabeza el compromiso de hablar bien de Cali. De pensar en que lo que hemos construido hasta ahora nos puede asegurar ese futuro que queremos. “Querían que te cantara, Cali te canto y te cantaré”.

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