“Más preparado que un kumis”

“Más preparado que un kumis”

Mayo 05, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Así nos presentaron al flamante secretario de Movilidad, o de Circulación y Tránsito, como decíamos no hace mucho. Es un boyacense, educado de esos que no se consiguen en Cali, exgerente del IDU en Bogotá y con una gran trayectoria en la fronda burocrática de la capital.

Pues bien, ese reputado boyacense que fue importado por nuestro Alcalde Municipal ya empezó a dar muestras de su sabiduría. Claro, como sólo conoció las calles de Cali hace un mes, no conoce cómo era el tránsito por la Carrera Primera entre la Calle Quinta y la Ermita, lo que lo hace menospreciar el túnel que fue una gran solución, no obstante sus doctas especulaciones que expresó en una entrevista publicada en El País el pasado jueves.

Su conocimiento y experiencia le permiten ir en contravía de los miles de caleños que están protestando por el semáforo peatonal instalado en la Calle Quinta con Carrera Sexta. No están contentos sus usuarios porque los treinta segundos que dura la luz verde para los peatones, muchos de ellos con problemas de movilidad, no alcanzan para atravesar la vía. Y mucho menos los conductores de vehículos, motos y patinetas, quienes publicaron fotos y videos en las redes con colas que llegan hasta el parque de las banderas, que dejan mal parado al funcionario y reclaman por la manera en que ignoran sus necesidades.

Pero don William Camargo, nacido en Sogamoso y exfuncionario de Planeación encargado de movilidad en los años de Petro, dice que eso disminuye la siniestralidad en el sector, que según datos de su cartera ha llegado a la estrambótica cifra de tres muertos en los últimos tres años. Y asevera que, al contrario, las colas han disminuido, dando a entender que los usuarios mienten. En un arranque de brillantez, el funcionario importado (¿aquí no hay quién haga eso?) afirma que ha servido para reducir el caos que en horas pico se forma en la entrada al túnel que no le gusta o en la Carrera Cuarta, un embudo que se transforma en infierno cuando cae la noche.

Y qué decir de lo que hacen en la Autopista Suroriental, la arteria más importante de Cali. El jueves pasado en la noche volvieron a cerrar los carriles centrales para poner una ciclovía a la que no va nadie, excepto el alcalde y sus funcionarios cuando la inauguraron. Al sumarle el cerramiento causado por las reparaciones de la red de acueducto, también bloquearon la Calle Novena donde tampoco había nadie montando en bicicleta.

El resultado fue el caos total para quienes regresaban a sus casas y cometían el ‘pecado’ de hacerlo en el carro que compraron con esfuerzo, del que pagan sus impuestos. Recorridos que antes les tomaban veinte minutos duraron hasta dos horas. Pero nada que hacer porque la idea es montar en cicla, incluso un jueves en la noche cuando todo el mundo, incluido el perspicaz secretario boyacense, quiere llegar a su casa a ver a su familia, a comer y descansar.

Así estamos en Cali, una ciudad donde los huecos aumentan en una ante el abandono que registran sus calles y contribuyen a la congestión vehicular. Una ciudad donde no se escucha la voz de sus ciudadanos, y se prefiere importar empleados públicos de otras partes que no conocen su gente, sus problemas y sus soluciones, para manejar su infraestructura y su circulación.

Gracias a Dios, tenemos un secretario de movilidad, (¿o de inmovilidad?) “más preparado que un kumis”, según nuestro burgomaestre.

Sigue en Twitter @LuguireG

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